ACIPET responde al artículo de la ministra Susana Muhamad “El agua es para la vida y no para el fracking

«El agua es para la vida y no para el fracking» es una gran falacia concebida para imponer una ideología sin importar el impacto negativo de la misma sobre otros aspectos muy importantes de la vida como es el desarrollo social y económico. 

El propósito de las Asociaciones profesionales como ACIPET no es entrar en controversia política, pero sí aportar al propósito superior que es el crecimiento y transformación sostenible del país.

Nuestra argumentación que no se concibe con sesgos ideológicos o políticos, sino que es apoyada en el método científico, se basa en cifras, datos, ciencia e ingeniería que de manera equilibrada y responsable define la conveniencia de llevar a cabo proyectos que aporten al mejoramiento del nivel de vida de los colombianos, permitiendo desarrollar armónicamente y al mismo nivel los tres ejes de la sostenibilidad: social, ambiental y económico.

Colombia emite el 0.2% de CO2 de las emisiones globales y 0.5% de las emisiones de Gases de efecto Invernadero (GEI).  De estas emisiones a nivel mundial, el Sector de Hidrocarburos en Colombia es responsable del 0.09%.  Es claro que el país no es el responsable de los inmensos volúmenes de emisiones globales y que eliminar el uso de recursos fósiles en el país no le soluciona significativamente nada al mundo; esta no debería ser la mayor prioridad del país cuando otros flagelos como la pobreza y el subdesarrollo sí deterioran la vida de los colombianos.

Si aun así se considera vital la reducción de los GEI con lo cual se sustenta la prohibición del desarrollo de los proyectos en el sector minero-energético, sería apropiado preguntarle a la ministra del Medio Ambiente si estaría dispuesta a prohibir la agricultura y la ganadería, dado que estos dos sectores son responsables del 56% del total de las emisiones del país, causadas por la deforestación y el uso de tierras.  ¿Lo haría en pro de lo que ella considera un mejor futuro para Colombia?

La pobreza (21 millones de colombianos en pobreza moderada y 8 millones en pobreza extrema), la desigualdad social y el subdesarrollo son algunos de los principales problemas de Colombia sin lugar a duda.  Privar al país de las oportunidades para salir de la pobreza y lograr el desarrollo del pueblo colombiano basados en supuestos de las consecuencias del desarrollo de proyectos en el Sector de Hidrocarburos en nuestro territorio, acogiendo algunas experiencias negativas que se tuvieron en otras latitudes, es algo más que irresponsable e injusto con nuestros conciudadanos y en particular con aquellos menos favorecidos.

La respuesta a las inquietudes válidas sobre la conveniencia o no del uso de técnicas como el fracking la constituyó la propuesta de realizar los proyectos piloto de investigación integral (PPII) con los cuales acudiendo al método científico se iba a lograr una toma de decisiones basadas en ciencia, ingeniería, tecnología y con garantes de transparencia de la academia.  Sin embargo, se optó por buscar su prohibición sin permitir la prueba en sitio, quizás por el temor de los detractores a que con el resultado de los PPII se quedaran sin argumentos, con apoyo de símiles ideológicos foráneos y sin prueba en territorio, para demonizar el Sector y prohibir la aplicación de una técnica de ingeniería (fracking) que ha sido utilizada en otras partes del mundo de manera sostenible y con evidencias demostrables positivas, pero que deberíamos probar en nuestro escenario a través de los PPII.

De otro lado, como parte de la estrategia para lograr el objetivo de marchitar al Sector, responsable del desarrollo del país por más de medio siglo, se continúa creando confusión con definiciones imprecisas, con lo cual se pretende evitar el uso de técnicas en yacimientos convencionales y generalizar conceptos para prohibir el desarrollo de todo tipo de Yacimientos No Convencionales (YNC) en subsuelo colombiano.

La definición de fracking es la aplicación de la técnica de fracturamiento hidráulico multietapa en pozos horizontales de manera masiva.  Sí y solo sí la combinación e integración de todos estos factores constituye el fracking.  Por lo tanto, la técnica del fracturamiento hidráulico en sí no debe ser parte de la discusión en la pretensión de prohibición.  El fracturamiento hidráulico no es fracking.  Gracias al fracturamiento hidráulico, que se ha hecho en el país por más de 50 años por Ecopetrol y otras operadoras, Colombia aún puede producir gas de sus yacimientos del Piedemonte llanero que aportan entre un 55% a 60% de la producción y reservas de gas.  Sin esta técnica que se ejecutó para el desarrollo de estos campos estaríamos en la actualidad en graves aprietos para el suministro de gas a los colombianos.  Otras áreas de producción de hidrocarburos como los campos del Valle Superior del Magdalena se han beneficiado del uso de esta técnica.

La Industria ha desarrollado un cúmulo de experiencia y prácticas probadas, mejora continua y de optimización de operaciones con base siempre en una planeación juiciosa y cuidadosa con manejo del riesgo de manera óptima, estableciendo barreras de mitigación y control en forma anticipada.

Por otra parte, los pozos horizontales son el resultado del desarrollo dinámico de las tecnologías de punta para la optimización de las áreas operativas en superficie con lo cual se evita intervenir áreas pobladas o con restricciones para su uso; prohibir esta técnica sin ningún fundamento sería algo sin sentido y seríamos el único lugar del mundo en hacerlo.

De igual manera, colocar en la misma canasta a los Yacimientos No Convencionales y al fracking (fracturamiento hidráulico multietapa en pozos horizontales de manera masiva) es una decisión errada que raya en el desconocimiento total.  No todos los Yacimientos No Convencionales requieren fracking; existen Yacimientos No Convencionales como los de arenas bituminosas, los de gas en mantos de carbón y los hidratos de gas que tienen un alto potencial de aporte a las reservas de hidrocarburos y que no requieren de esta técnica.  Pero en nuestro país los detractores los incluyen en la prohibición porque son parte de su estrategia de debilitar todo el Sector de los Hidrocarburos.  El proyecto de Ley 114- 2022 Senado y 413-2023 Cámara desconoce que fracking y los Yacimientos No Convencionales NO son lo mismo.

Ahora, demos una mirada al uso de los recursos para la aplicación del fracking.  Erróneamente se dice que el agua utilizada para esta técnica sería tomada del recurso hídrico potable.  Colombia produce diariamente cerca de 750 mil barriles de aceite por día y asociados a estos se producen 12 millones de barriles de agua no aptos para el consumo humano.  Estos equivalen a 1,900 millones de litros por día que estarían disponibles para desarrollar los proyectos de fracking.  Según el concepto de la ministra Muhamad en su artículo de El Tiempo, se requieren 40 millones de litros de agua para una operación de fracking y que, en vez de ser utilizados para la Industria, deberían ser distribuidos para el aprovechamiento humano, ignorando que es insalubre para las personas consumir el recurso hídrico proveniente de los yacimientos de los hidrocarburos, que son totalmente disímiles en su naturaleza y están a muchísima más profundidad que los recursos hídricos de los acuíferos más someros que están destinados para el consumo personal.  En el área en la que se proponen los PPII existe todo el volumen de agua requerido para los trabajos provenientes de los campos de producción del Valle Medio del Magdalena, la primera provincia productora de petróleo y gas que se desarrolló en el país.

Hasta la saciedad en diferentes espacios de discusión, en donde se han hecho oídos sordos los detractores del sector, se ha demostrado que los argumentos de interferencia y contaminación de los acuíferos de consumo humano o fuentes hídricas naturales son completamente infundados, dadas las exigentes técnicas y procedimientos modernos que eliminan toda posibilidad de esta situación; también se ha presentado que los productos químicos utilizados para el acondicionamiento del agua para el trabajo de fracking son todos productos del uso común de la vida cotidiana humana, pero que aun así se imponen estrictos estándares para su uso y aplicación en campo.  También se han presentado estudios sobre la mínima incidencia en la actividad sísmica por el uso de esta tecnología del fracking.  El comentario de la ministra en el mencionado artículo: “De igual manera, el fracking profundiza los riesgos geológicos de Colombia. Hace solo dos semanas vivimos un sismo de 30 km del subsuelo que puso a temblar a todo el país, eventos sísmicos que podrían aumentar con mayor fuerza y magnitud por esta práctica extractiva”, no es más que un mensaje irresponsable e intimidante sin fundamento alguno. 

También la ministra afirma “En tan solo mil hectáreas previstas para 10 pozos podrían aprovecharse los suelos para el cultivo de 2,000 toneladas de café o 6,000 toneladas de arroz, alimento para más de 33,000 personas durante un año”.  Otro concepto falaz sobre la cantidad de área a intervenir, la cual se estima que para 10 pozos no sea más de 10 hectáreas directamente intervenidas. Y también valdría la pena preguntarse ¿cuánta agua de consumo humano se requeriría para el riego de los cultivos de café, arroz y demás alimentos que dice se producirían en un año?  Esto sin contar la deforestación asociada.  Hoy día conviven en territorio donde se desarrollan operaciones del Sector de Hidrocarburos muchas haciendas y granjas ganaderas y agrícolas de palma, arroz, algodón, maíz y café, entre otros que satisfacen las necesidades alimenticias.  La problemática social asociada a esta convivencia radica en el injusto trato que históricamente se les ha dado a los campesinos por parte del gobierno de turno y al manejo irresponsable y corrupto que desde tiempos atrás se le ha dado al manejo de las inmensas regalías que genera el Sector de los Hidrocarburos.

Otra imprecisión de la ministra en su escrito es afirmar que “las finanzas de la Nación no se verán afectadas si no se desarrollan estas técnicas”.  Con solo la incertidumbre causada en el país por los conceptos emitidos desde el gobierno, la inversión de capital privado para el 2023 en la Industria de Hidrocarburos ha disminuido en una tercera parte (ACP), los taladros de pozos nuevos han decaído en un 24% y los taladros para reacondicionar pozos productores ha decaído en otro 8% (Campetrol), las reservas actuales de gas del país, con base en el último reporte de reservas ANH son las más bajas en los últimos 17 años.

Adicionalmente, en informe reciente de un estudio realizado por el departamento nacional de planeación (DNP), la Agencia Francesa de desarrollo (AFD) y la Cepal menciona que con una reducción del 50% en la producción de hidrocarburos y carbón, se reduciría el 56.2% de las exportaciones del país, se perderían 362,960 empleos y la pobreza aumentaría 3.26 puntos en un año.

Todas las señales e indicadores del Sector de los Hidrocarburos y de la economía demuestran que la afirmación de que las finanzas de la nación no se verán afectadas por prohibiciones de actividades de la industria es otro acto irresponsable.

Los Yacimientos No Convencionales (YNC) están asociados al gas, combustible de la Transición Energética, es de bajas emisiones y tiene ventajas económicas superiores a todas las energías renovables en este momento.  Si no logramos desarrollar el potencial de los YNC, no vamos a tener autosuficiencia energética.  Si no hay exploración y producción, no hay reservas para mañana, sin esto no hay soberanía energética, y si no hay soberanía energética, el futuro de Colombia está comprometido.

La Transición Energética de Colombia debe ser hecha a nuestra medida y posibilidades, nuestra agenda no debe estar amarrada a una utopía que muchos en Colombia y en el mundo han comprado con el ingenuo deseo de ser protagonistas a toda costa del cambio global.  Nuestra transición debe estar apalancada en el gas y en los abundantes recursos que aún tenemos por desarrollar.  Esta no debe hacerse marchitando un sector a la fuerza, la coexistencia energética irá mostrando el camino natural y lógico que deberá tener nuestra matriz de energía respetando los principios de sostenibilidad social ambiental y económica.  Y una premisa incondicional que debemos mantener es que, para el país, ¡importar hidrocarburos teniendo el potencial en casa es nefasto!

Hacemos un llamado vehemente a la Cámara de Representantes, al Senado de la República y al gobierno nacional para que tenga en cuenta que está en sus manos nuestro futuro.

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Los números detrás de las reservas de Ecopetrol

Por: Oscar Ferney Rincón, director ejecutivo de ACIPET Que en 2025 el Grupo Ecopetrol incorpore 300 millones de barriles de petróleo equivalente (MBPE) en reservas probadas (1P) constituye un resultado positivo. Esta incorporación permitió un incremento de 2,69 % en las reservas de la compañía, al pasar de 1.893 MBPE en 2024 a 1.944 MBPE en 2025. Con una producción anual total de 248 millones de barriles equivalentes (MBE), el Índice de Reposición de Reservas (IRR) se ubicó en 1,21; es decir, por cada barril de petróleo equivalente (BPE) producido, se incorporaron 1,21 BPE en reservas. Adicionalmente, la vida media de reservas alcanzó 7,8 años: 8,2 años en crudo y 6,3 años en gas. A continuación, se analizan en detalle estos resultados para ambos segmentos, con base en la información publicada por el Grupo Ecopetrol en sus comunicados de información relevante y reportes trimestrales. Los pilares Según el reporte publicado el 19 de febrero por el Ecopetrol, bajo el criterio SEC – Recobro Mejorado se incorporaron 142,6 MBPE, asociados principalmente a proyectos en campos ubicados en el departamento del Meta, como Castilla, Chichimene y Akacías, entre otros. Adicionalmente, se sumaron 40,8 MBPE por concepto de Revisiones, resultado de una combinación de factores que amplían el límite económico de los campos y/o optimizan las curvas de producción, generando incrementos en el factor de recobro (FR). Entre estos factores se incluyen menores tasas de declinación, optimizaciones de costos y mejores desempeños productivos en proyectos en ejecución. En conjunto, estos dos conceptos representaron el 61,13% del total de reservas incorporadas en 2025. En 2024, los mismos componentes aportaron cerca del 70% de los 244 MBE de reservas 1P adicionadas, consolidándose como ejes centrales dentro de la estrategia de incorporación de reservas. 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Esto implica que el Índice de Reposición de Reservas (IRR) de crudo en el país fue superior a 1, en un contexto en el que el precio de referencia utilizado para el cálculo de reservas 2025 disminuyó 14 %, al pasar de 80 a 69 USD/Bbl. Reservas de gas en Colombia Las reservas probadas (1P) de gas en el país continúan disminuyendo a una tasa cercana al 18 % anual, lo que indica que el volumen producido no está siendo compensado con nuevas incorporaciones, de hecho, se reportó una desincorporación de 14.7 MBPE.  Es decir que en términos netos, el balance fue negativo: más que incorporarse nuevas reservas de gas, se presentó una disminución en el volumen total disponible al cierre del año. Lo anterior ocurre a pesar de que las cifras reportadas de producción de gas en 2025 muestran una disminución de la declinación, que denotan mejores declinaciones, asociado a los campos de Pauto y Floreña en el Casanare y los campos Chuchupa y Ballena en la Guajira. Además, se adelantaron esfuerzos orgánicos mediante campañas de WOs (workovers) en los campos del Valle Medio y los Llanos, así como estimulaciones con la implementación de nuevas tecnologías en pozo (espumas) y actividades de perforación, como el Floreña 16 (que produjo 30 mscfd). Sin embargo, estas acciones no fueron suficientes para mitigar las declinaciones presentadas en otros campos. Para 2026 se ha anunciado que se planea ejecutar la perforación de cuatro pozos de desarrollo en el piedemonte y cuatro pozos exploratorios de manera directa o con socios, incluyendo uno offshore. En cuanto a las reservas del proyecto Sirius, su incorporación solo será posible una vez se obtenga la licencia ambiental y la compañía adopte la Decisión Final de Inversión (FID). Estos hitos son requisitos exigidos por los certificadores de reservas para mover recursos contingentes a reservas probadas. 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Los proyectos asociados a garantizar el suministro de gas natural deben ser proyectos PINES

Llevarlos a la categoría de Proyecto de Interés Nacional Estratégico (PINES) permite acceder a herramientas que facilita el desarrollo oportuno de los proyectos y con ellos la seguridad energética del país. Bogotá. 08 de noviembre de 2025. (@Acipet_co). Junto con el positivo anuncio de comercialización conjunta, Ecopetrol – Petrobras, para la venta temprana dehasta 249 millones de pies cúbicos de gas por día (MPCD), provenientes de Sirius, también se anunció que la fecha de entrada del proyecto sería 2030, lo cual, si bien estaba dentro de las probabilidades, descarta la posibilidad del 2029 como fecha de inicio de producción y abre la probabilidad para que esto suceda en2031. Esto representa un desafío significativo para el país, pues se esperaba que, con su entrada en operación, la importación de gas disminuyera significativamente, e incluso lograr autoabastecimiento del país. Entretanto, la declinación de los campos existente continuará y, en consecuencia, muy probablemente en 2029 y 2030 se tendrá que importar volúmenes mayores de gas a los que hoy se estiman.

Petróleo para la transición

Por Martha Villarreal Pava, presidente de la Junta Directiva de la Acipet En el debate sobre el futuro energético del país es fundamental partir de un hecho ineludible: sin hidrocarburos no hay transición energética posible. En la canasta energética del país, este sector es el principal motor económico y financiero, que permite avanzar hacia una matriz diversificada, confiable y sostenible. La Agencia Internacional de Energía recientemente señaló que la demanda global de gas natural registró el mayor crecimiento entre los combustibles fósiles en 2024, consolidándose como el energético de transición clave para reducir emisiones y respaldar la expansión de energías renovables variables como la solar y la eólica. Esta tendencia confirma que el gas natural, dadas sus menores emisiones frente al carbón, juega un papel estratégico como respaldo para una matriz energética que se vuelve cada vez más dependiente de fuentes intermitentes. Entre 2020 y 2024, en Colombia, el sector de hidrocarburos representó el 31% de las exportaciones totales, garantizando el ingreso de divisas y equilibrando la balanza de pagos; aportó alrededor del 15% de la Inversión Extranjera Directa (IED), fortaleciendo la competitividad y el empleo de calidad; también contribuyó con cerca del 9% de los ingresos corrientes del Gobierno Nacional (2019-2023), recursos fundamentales para financiar programas sociales, infraestructura y parte de los mismos proyectos de energías renovables no convencionales. Estos datos, reflejan que la producción responsable de hidrocarburos no sólo mantiene la estabilidad macroeconómica, sino que también apalanca la transición energética. En Acipet consideramos que la transición energética es una transformación continua que requiere planificación técnica, financiamiento sólido y una diversificación paulatina de la matriz energética.  También cabe destacar el impacto del sector en la cadena de valor nacional: más de 360.000 empleos directos e indirectos dependen hoy de la industria de Oil & Gas, con salarios competitivos y una alta inversión en formación técnica, innovación y transferencia tecnológica. Defender esta industria responsable, que ha avanzado en estándares ambientales, en la reducción de emisiones y en el desarrollo de proyectos híbridos (por ejemplo, autogeneración renovable en campos petroleros), es también apostar por un tejido empresarial robusto y social que dinamiza las regiones productoras. En conclusión, sin hidrocarburos no hay transición energética. Sin sus recursos fiscales, sin su capacidad de inversión y sin su respaldo técnico, la ruta hacia una economía baja en carbono quedaría incompleta y financieramente inviable. Reafirmamos que la producción responsable de hidrocarburos no es un freno, sino el puente que permitirá que Colombia avance hacia un futuro más limpio, más seguro y fiscalmente sostenible.

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Viviendo el presente

El calentamiento global es una realidad de nuestro presente, y de manera responsable estamos saludando el futuro con las acciones correspondientes para mitigar este impacto. En todo problema se identifican oportunidades, y es aquí en donde la migración hacia energías con menor impacto en la huella de carbono es una meta estratégica en las compañías del sector de hidrocarburos. Quienes no consideren acciones que redunden en la descarbonización de su industria, poco a poco irán perdiendo espacio y mercado importante.  Para dar un ejemplo, China es quizás hoy en día quien cuenta con la mayor cantidad de autos eléctricos en circulación a nivel mundial. En 2019 vendieron 1,2 millones, más unidades que en el resto del mundo, donde se registraron 1,05 millones; y es a la vez es un gran exportador de paneles solares. Sin embargo, esto no significa que sus minas de carbón, fuente de generación de energía, vayan a ser cerradas. El desafío es cómo se logra la adaptación a un nuevo entorno, sin dejar de ser un jugador importante y supliendo sus necesidades internas. China, como gran importador de petróleo y experto en transformar materia prima en productos de exportación, es consciente que el no estar comprometido con la huella de carbono le cerrará muchas puertas, y es que representan el 30% de todas las emisiones mundiales, con más de 10.065 millones de toneladas de CO2 emitido y con el ostentoso compromiso de cero emisiones al 2060. Esto mismo aplica a cualquier país en vía de desarrollo, en donde el impacto en el calentamiento global es muy bajo, pero que, si no se demuestran compromisos y acciones concretas, vendrán bastantes problemas para mantener o consolidar los negocios internacionales que soportan las economías. Tal es el caso de Colombia, que de acuerdo con la EIA, produce el 0.25% de emisiones de energía primaria en el mundo, con 0.6% de la población mundial.  Así que, reducir este monto a la mitad poco podría mover la aguja de este KPI Global. La tecnología jugará un rol muy importante en todas las iniciativas para alcanzar la descarbonización. Como lo indica Daniel Yergin en su libro “The New Map”, la industria automotriz está sometida a un gran reto: vehículos a gasolina mejorada V.S vehículos eléctricos. Hay que vivir el presente y afrontar los retos que este nos depara, premisa que deben entender aquellos que culpan a los combustibles fósiles de todos los males y que reclaman acciones inmediatas. Todo proceso de transformación requiere de un plan estructurado en donde todas las variables sean consideradas, valoradas, y se cuente con planes de mitigación, en donde aplique. La tecnología seguirá dando grandes saltos, pero la invitación es a vivir el presente. Los carros eléctricos requieren de energía y esta proviene de los combustibles fósiles, de las hidroeléctricas y ahora de otras fuentes renovables. Estas últimas requieren de perfeccionamiento, surtir su curva de aprendizaje y garantizar la confiabilidad, a su vez la canasta energética requiere ser balanceada y para esto hay que invertir en investigación y desarrollo, y estos recursos se obtendrán en buena medida de los combustibles fósiles. Al final, es todo un ciclo que combina tecnología con modelos de negocio y cuyo objetivo es capturar mercado. Óscar Díaz Martínez Presidente de la Junta Directiva Acipet.

Vaso medio lleno o medio vacío

Después de la polémica por la compra de ISA por parte de Ecopetrol en 14,23 billones de pesos para la adquisición del 51,4%, dos temas han de tenerse en cuenta para un análisis objetivo de esta transacción: lo referente al ámbito comercial y su efecto en las finanzas del Estado; y la estrategia de Ecopetrol hacia su proyecto de descarbonización. El primer tema y quizás el más debatido, es el endeudamiento con el cual la estatal ha procedido, dejando poco espacio para continuar con la exploración en busca de incrementar sus reservas de hidrocarburos. El país en la última década ha disminuido de forma significativa este programa, de acuerdo con Campetrol, en lo que va del año se han perforado únicamente 12 pozos, incluyendo a Ecopetrol y todas las empresas que tienen actividad en el país. En cuanto a la autosuficiencia energética, se requiere el reemplazo de las reservas que se consumen al año con la producción de petróleo y gas, y una de las formas de lograrlo es con actividad exploratoria, precisamente para el hallazgo de nuevos yacimientos. El concepto es muy simple: si lo miramos desde el abastecimiento básico en nuestros hogares, lo que se toma de la despensa se debe reemplazar, de lo contrario las existencias se agotarán. El segundo tema es la integración vertical, que busca la estatal a lo largo de toda la cadena de valor del ciclo energético, tal como lo ha venido haciendo principalmente con el petróleo. Ahora, uno de los segmentos que más valor agregado le han adicionado a Ecopetrol fue la creación de Cenit en el 2013 y con lo que se da la integración del sistema de transporte por ductos a lo largo del territorio nacional (Ocensa, Oleoducto de Llanos, Bicenterio y Oleoducto de Colombia).  Lo anterior es relevante dado que, con la compra de ISA, Ecopetrol busca ocupar un espacio bien posicionado en el transporte de energía. Si con Cenit fue necesario una consolidación, con ISA el camino está muy bien recorrido. Se podría decir entonces que Cenit es al transporte de hidrocarburos como ISA al transporte de energía.          Ahora lo que viene es que Ecopetrol siga trabajando con sus proyectos de generación a través de otras fuentes de energía como la solar o la eólica, las cuáles ya están en marcha, más todo lo relacionado con el hidrógeno como materia prima de otras formas no dependientes de los combustibles fósiles, todas ellas que podrían correlacionarse con el “upstream”. Si bien es cierto que no realizar actividad exploratoria es preocupante por la autosuficiencia energética, que no ha sido fácil de mantener. Por otro lado, es una noticia alentadora seguir avanzando con una estrategia en la transición hacia renovables y otras fuentes de energía, y cuyo único fin es migrar hacia la descarbonización, teniendo en cuenta que la meta de Ecopetrol al 2050 es llegar a cero emisiones netas. Lo peor que le puede pasar a una empresa como Ecopetrol es dejar pasar el tiempo y las oportunidades. Incrementar la actividad exploratoria es una necesidad del presente y con ISA se cristaliza una buena oportunidad mirando al futuro. El vaso se seguirá mirando medio lleno o medio vacío, lo cual es y seguirá siendo parte de nuestra naturaleza humana. Óscar Díaz Martínez Presidente de la Junta Directiva de Acipet

Un tiro en el pie

A mediados de enero el ingeniero de petróleos Diego Fernando Lozano, quien se encontraba trabajando como responsable de la operación en el pozo T-888K, en la zona de influencia del municipio de Tibú en Norte de Santander, fue privado de su libertad y después de más de 20 días en esta situación fue liberado. Y de otro lado, no dejan de ser extraños los ataques a la infraestructura petrolera o todo lo que tenga relación con la misma. Es lamentable e invita a la reflexión el por qué aquellos que defienden sus intereses políticos y están en contra de esta industria, no se pronuncian de ninguna forma respecto de estos hechos que van en contra de los ideales que promueven. Por un lado, la famosa frase de “todos somos iguales” y “merecemos los mismos derechos”, y por el otro, no a los combustibles fósiles responsables del calentamiento global. Con respecto a lo primero, el privar a una persona de la libertad y más a quien está cumpliendo con sus obligaciones, no tiene calificativo alguno, es degradante. Y de lo segundo, ¿acaso los derrames generados por estos ataques con contaminación de suelos y fuentes de agua son noticias falsas de los medios? De la misma forma, algunas agremiaciones, en lugar de pronunciarse ante estos hechos, prefirieron hacer honor a la famosa frase “ser políticamente correctos”, cuando lo que se necesitaba era unir varias voces de protesta. Y es que el ser ingeniero de petróleos se ha convertido en un tema de moda, pero por causa de todas las acciones que se han tomado en contra de la profesión, que como consecuencia han redundado en falta de oportunidades. Con el Decreto Ley 1668 se promueve la contratación del 100% del personal no calificado de las áreas de influencia en donde se tenga actividad petrolera, y el 30% del personal de mano de obra considerada calificada. La consecuencia hoy en día que, a diferencia de otras profesiones, es que la única que no tiene campo de acción a nivel nacional es la ingeniería de petróleos. Un profesional del departamento del Casanare no puede laborar en otro departamento, pero alguien diría: ¿acaso los requerimientos en las zonas de influencia no se hacen extensivos a los municipios, departamentos, a nivel país, a manera de espiral, en caso de no contar con el personal competente requerido en la zona de influencia? Eso dice la teoría, pero en la práctica no funciona así. La llegada de un profesional a las regiones con las mejores competencias, no es aceptada y en su defecto los proyectos se pueden ver afectados por las manifestaciones de sus residentes a manera de chantaje. Se imaginan ustedes, si para Bogotá se emitiera una ley en el cual ninguna persona que no sea de la capital tendría derecho al trabajo, con el argumento de generar mayores oportunidades para los bogotanos. Sería lo más absurdo e iría en contra de los derechos que tiene cualquier ciudadano. La ingeniería de petróleos, una profesión amada por muchos y odiada por otros, seguirá comprometida con el aporte a la Nación para ser autosuficientes. Lograr una transición energética responsable, requiere de recursos y de una hoja de ruta a mediano y largo plazo. Quienes vienen diciendo lo contrario de seguro se retractarán. Lo que viene sucediendo en contra de la industria es realmente un tiro en el pie. Óscar Díaz Martínez Presidente de la JD de Acipet

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