Orgulloso de ser ingeniero de petróleos

En algún momento de la vida nos hemos hecho la pregunta de por qué decidimos ser ingenieros de petróleos, pero sea cual fuere la razón, algo muy personal y único que cambió nuestras vidas, siempre será parte de nuestro anecdotario.  Y de allí parte una historia personal, que nos ha traído como la vida misma un sin número de experiencias, muchas buenas y otras no tanto, pero siempre forjándonos como profesionales y más importante como seres humanos. 

Podemos sentirnos orgullosos de lo que hemos significado para nuestras familias, la sociedad y el país, por el aporte que en cualquier nivel le hemos dado a un sector que en 100 años de existencia se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo, y que hoy en día es vital para generar los recursos que sostienen un alto porcentaje del presupuesto de la Nación. 

Y muy a pesar de los embates de enemigos de la industria petrolera, que pretenden reivindicaciones satanizando el sector con banderas pseudo-ecologistas y sociales trasnochadas, podemos levantarnos y decir que los ingenieros de petróleos estamos preparados para ser garantes del desarrollo sostenible de los proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos.

Esto implica una gran responsabilidad sobre lo cual no podemos ser ajenos, y por el contrario debemos prepararnos con los mejores argumentos que podemos tener, que son el conocimiento científico, la ética profesional y la curva de aprendizaje que nos ha dejado una industria que ha logrado superar las múltiples crisis que factores externos le han ocasionado.  

Pero hay un reto adicional para las nuevas generaciones: nuestra industria debe convertirse en una industria renovadora, y en ese sentido debemos apalancar la modificación de la matriz energética, que no solo es y será en cuantiosos recursos económicos provenientes de la producción de  hidrocarburos, sino del conocimiento que en materia de manejo y desarrollo de recursos energéticos tenemos los profesionales del sector,  que nos permitirán aportar al camino de la conversión, la cual se irá dando de manera lenta y progresiva.

Los profesionales en ingeniería de petróleos que están hoy egresando y los que vienen en camino, deben recorrer un sendero hacia la coexistencia de los recursos con un alto grado de adaptabilidad, sentido de pertenencia y responsabilidad socioambiental con lo cual puedan desenvolverse en cualquiera de los mundos: el sector de E&P de hidrocarburos o en las energías renovables.  

Al final volvemos a nuestra historia sobre los momentos decisivos de la vida, en donde hay que hacer un alto en el camino, y con juicio, razón, suerte o de todo un poco, los nuevos profesionales deben elegir en dónde podrán prestar un servicio para el cual la sociedad y la academia han hecho un esfuerzo para lograr su formación.   

Lo cierto es que aún la ingeniería de petróleos tiene muchas historias por escribir y muchos retos por cumplir en los campos de los yacimientos no convencionales, el offshore, el recobro mejorado y la eficiencia energética, que requieren de talento comprometido y convencido de que, haciendo las cosas bien hechas, se podrán poner a disposición de la sociedad recursos que la naturaleza nos provee generosamente para beneficio sostenible de todos.

Carlos Alberto Leal Niño

Presidente JD Acipet