Tendencias de la industria petrolera global y propuestas para Colombia Parte II

La tendencia a reestructurar el sector petrolero a nivel global Las tendencias de la industria global de hidrocarburos han llevado a las empresas petroleras estatales más grandes de Medio Oriente, incluidas Saudi Aramco y la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi[4] (ADNOC) a tener planes de vender más activos a los inversores, para monetizar las participaciones en sus diversos negocios Midstream y Upstream principalmente. El gigante de Arabia Saudita Aramco[5] considera las ventas de parte de los activos Upstream[6] y Midstream, incluidos sus gasoductos y participaciones en refinerías y plantas de energía. La tendencia a reestructurar el sector petrolero a nivel global se ha diseminado llegando a diversidad de países en los 5 continentes: Midstream en China[7], Downstream en Brasil[8], Upstream[9] en Nigeria, Upstream[10] en Angola, Upstream[11] en Malasia, en el espacio de unas pocas semanas este 2021, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán y Kuwait han acelerado planes multimillonarios para vender activos energéticos o emitir bonos con ellos, todo en pro de mayor competitividad y más transferencias de riqueza de estos recursos a sus sociedades en un entorno global cada vez más desafiante. El área que más desconcentración ha experimentado del sector en el mundo es el midstream, sin una correcta estructura general esta parte de la cadena puede actuar como un captador de impuestos de las productoras privadas a las empresas estatales petroleras, lo que evita mayores niveles de producción, regalías, inversiones y en general hace que el área upstream de las empresas estatales petroleras no avance restándole competitividad y haciéndola cada vez más dependiente de esas rentas reguladas, lo que evita que las tarifas disminuyen o sus precios no tengan consideraciones de mercado, en general en el mundo a ninguna empresa estatal petrolera le ha funcionado tener activos de oleoductos para su competitividad a largo plazo, y su concentración en estas empresas se manifiesta como una condición que hace que el costo del transporte no pare de subir impactando el upstream, estas consideraciones fueron tomadas en cuenta para escindir los activos de transporte en países como Ecuador, Brasil, Rusia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, y Noruega[12], entre otros con claros beneficios generales a sus sectores. Noruega es el país que más clara política tiene sobre la desconcentración del midstream, destacando la política general midstream de la Dirección de Petróleo de Noruega: “Para promover una buena gestión de los recursos, las tarifas se deben establecer de manera que los beneficios de la producción de petróleo y gas se deriven principalmente de los campos de producción, mientras que al mismo tiempo proporcionen un rendimiento razonable de la inversión para los propietarios de la infraestructura. Esto evita una situación en la que los proyectos de desarrollo de campos y descubrimientos que son rentables para la sociedad no son comercialmente viables porque el costo de usar el sistema de transporte es demasiado alto”. La desconcentración del Downstream es menos clara en su efecto global, pero se destaca principalmente su efecto en China, donde las refinerías de petróleo independientes chinas como China National Chemical Corp. y empresas estatales petroleras como hem Hongrun Petrochemical Co[13], han mostrado resultados muy por encima de sus pares estatales, inclusive llegando con su desempeño a afectar el precio de derivados local con beneficio a los consumidores e industria, y el mercado global por sus crecientes niveles de carga, eficiencia, exportaciones y tasas de procesamiento. No hay que ir muy lejos, a nivel Latinoamérica, el caso de Brasil vía Petrobras con venta de activos downstream y de distribución de gas natural y Ecuador[14] con una restructuración general del sector con el nuevo gobierno y su Ley de Hidrocarburos, para delegar a compañías privadas y extranjeras los campos que hoy son operados por la estatal Petroecuador y contratos a producción compartida son políticas en línea con la tendencia global del sector. Menos exitosas han sido las políticas implementadas en México con Pemex[15] y PDVSA en Venezuela, que han tomado el camino contrario al mundo, con estatización masiva y monopolios intersectoriales, recibiendo los resultados de dichas políticas claramente fallidas desde su base misma como crisis y pérdida de la seguridad energética. ¿Qué puede aprender Colombia de ello? En general el modelo de estructura concentrada en empresas estatales petroleras se ha manifestado como decadente y agotado, y apoyar la estatalidad del sector irónicamente no ha ayudado a la gente del común, sino a los políticos que siempre han sabido cómo capturar rentas del estado, el efecto de la estatalidad empresarial es claro, la tendencia global también y esta es desconcentrar el sector y sumarle incentivos comerciales vía socialización de acciones y/o competencia a los monopolios intersectoriales actuales, esto también mejora la transparencia, ya que aunque teóricamente el efecto de la competencia sobre la corrupción es ambiguo, “las rentas inducidas por la falta de competencia en el mercado fomentan la corrupción”. En Colombia aunque ha mejorado en algunos indicadores el desempeño asociado con los mercados de capital privados de Ecopetrol S.A, esta no ha escapado de los inconvenientes globales vistos naturalmente por su condición de empresa estatal petrolera con alta concentración en diversos mercados. Sumado a los ya famosos casos de Reficar, Bioenergy, Agrocascada, PetroTiger, entre otros. El país actualmente importa crecientemente gas natural, derivados como gasolina, diésel y GLP principalmente, con efectos en sus precios. El asfalto tiene aumentos de precios unilaterales, hay un fondo de estabilización de combustibles que supera en déficit varias reformas tributarias, Ecopetrol S.A tiene altos niveles de deuda respecto a sus pares, la calidad del aire en las ciudades se ve afectada por la calidad de combustibles. Inclusive la confiabilidad en la disponibilidad de hidrocarburos ha quedado entre dicho con los últimos casos de fallas en Reficar S.A (que dejó la Costa Atlántica sin líquidos), y mantenimientos y/o accidentes en activos de gas natural en Piedemonte (que puso en racionamiento el interior del país), ni que decir de los índices de desempleo entre ingenieros de petróleos nacionales, que superan el 55% mientras la participación de ingenieros extranjeros en Ecopetrol S.A es cada
Acipet lamenta el fallecimiento del ingeniero Félix Mantilla

OBITUARIOFélix Joaquín Mantilla Flórez,Noviembre 6. 2021 Con gran sorpresa e inmenso dolor me alcanzó la partida de mi querido hermano y amigo del alma Félix Mantilla. Gran ser humano, caballero a carta cabal, amigo de todos, leal, brillante estudiante y profesional, con el humor a flor de piel, cariñoso y por sobre todo noble y entrañable amigo. Fé fue mi compañero de fatigas y aventuras en la universidad en Bucaramanga, compañero de tesis y de cédula. Darle el adiós a un amigo, es un sentimiento muy profundo que evoca su recuerdo y nos deja una sensación de pérdida y tristeza, que solo podemos superar honrando con cariño su carácter, sus ejecutorias y su ejemplo. Un amigo es un regalo y eso lo encarnaba Félix. Un hombre sencillo, sincero, desprovisto de egoísmos y odios. Con Félix aprendimos a no ser tan trascendentales y a entender que las pruebas que nos pone la vida, se superan con entereza y determinación. Le pido a Dios que le dé el descanso eterno. A su hijo Rafael José y a su querida familia, mis más profundas condolencias y sentimientos de pesar. Lo mismo para todos sus amigos, que somos todos. Félix era un espíritu libre. Un gran ser humano. Desinteresado, dispuesto a servir y con quien siempre se podía contar. ¿Qué más se puede pedir de un amigo ? Que Dios lo tenga en su Gloria. Germán Espinosa.
57 años aportando al desarrollo sostenible del sector energético en Colombia

Un día como hoy, pero en 1964, se crea la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos con una misión clara, velar por el bienestar y los intereses del Ingeniero de Petróleos, mediante acciones y actividades que promuevan su integración y participación dentro de la industria. A la fecha, son 57 años que han transcurrido, en los cuales hemos estado vinculados a los grandes acontecimientos que propenden por el desarrollo de la industria petrolera en Colombia y sus participantes, los ingenieros de petróleos. Seguiremos con nuestra labor, aportando al desarrollo sostenible del sector energético. Desde su creación en Bucaramanga, cuando los ingenieros de Petróleos Alfonso Mantilla, José Jacinto Vega, Abelardo Galvis, Jaime Delgado, Fidel Ramírez, Jaime Niño, Rafael Baracaldo, Reynaldo Olarte, Iván Jiménez, Manuel Ayala, Germán Jaime, Héctor Bayona, Isaac Chams, Leonardo Mantilla, Reinaldo Galvis, gestaron la idea de unir y fortalecer los vínculos profesionales de sus colegas y, además, adelantar acciones que conllevaran a un buen desarrollo de la industria de los hidrocarburos en Colombia. ¡Somos coexistencia energética sostenible!
Tendencias de la industria petrolera global y propuestas para Colombia Parte I

Dada la importancia del sector O&G para tantos países, los anuncios de cambios en su estructura se convierten en una medida de cómo se está moviendo la expectativa de las sociedades para enfrentarse tanto a los retos de sostenibilidad financiera, energética y caminos de transición. En esta columna de dos partes abordaré las tendencias de la industria petrolera global desde sus antecedentes, casos de éxito (Parte I), la tendencia a reestructurar el sector petrolero a nivel global, ¿qué puede aprender Colombia de ello? y finalmente una serie de propuestas para el país (Parte II). El último año fue uno sin precedentes y sumada a la creciente preocupación ambiental y de políticas respecto al cambio climático, también se le sumaron las crecientes preocupaciones por la estructura del sector de las principales economías minero-energéticas con exposición a recursos hidrocarburíferos, esto consistente con el creciente consenso global de que hay muchos problemas macroeconómicos[1] con la existencia de empresas petroleras estatales nacionales bajo el control de los gobiernos-NOC (National Oil Companies en inglés), entre muchas razones podemos resumir las principales: Está documentado que el aumento de la propiedad del gobierno hace que las empresas sean menos eficaces para generar ingresos a partir del empleo y las reservas. Muchos países han visto estancadas sus reservas, producción y empleos asociados al sector. Las relativas ineficiencias técnicas de las empresas estatales petroleras: “son en gran parte el resultado de que los gobiernos ejercen control sobre la distribución de las rentas”. Cada vez se usan más las empresas estatales petroleras con fines políticos e incluso con alcances internacionales geopolíticos. El flujo de caja y las reservas de producción, si bien son más altos en los períodos de tiempo iniciales para las empresas estatales petroleras, todos son más bajos en relación con el caso eficiente a más largo plazo. 2020 se manifiesta como un escenario de largo plazo para políticas previas de nacionalización de recursos de la primera mitad del siglo XX. Las estructuras para la organización y regulación de las empresas estatales petroleras minimizan el impacto comercial de los objetivos no comerciales en la capacidad de una empresa estatal petrolera, para concentrarse de manera eficiente en sus negocios principales. Muchas empresas estatales se han acometido a inversiones billonarias todas a pérdidas en sectores como biocombustibles y refinerías sin criterios claros comerciales, afectando de manera clara la eficiencia en sus negocios principales. Será menos probable que una empresa estatal petrolera pueda producir tanto como lo hubiera hecho si hubiera sido una empresa privada, que pudiera operar sin la interferencia del gobierno en su toma de decisiones. La disparidad de eficiencia operativa y financiera es incluso más determinada si se considera que en todos estos países los estados modernos no necesariamente necesitan empresas estatales para capturar rentas del sector O&G, la participación de los gobiernos en la utilidades del sector para el ciclo completo del petróleo en países como Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela, por ejemplo, superan el 75%[2] aún sin necesidad de la existencia de las empresas estatales petroleras. El hecho de que las empresas estatales petroleras se creen para lograr objetivos que el mercado no logró, genera grandes tensiones en mercados emergentes, con efectos secundarios potencialmente severos (venta de armas, alianzas, etc). La interferencia de los gobiernos anfitriones en las operaciones de las empresas estatales petroleras por parte de políticos y otras comunidades localizadas, ha tenido y tendrá un impacto sustancial a largo plazo en el desarrollo de recursos y la riqueza nacional. Las ineficiencias de las empresas estatales petroleras se trasladan a sus sociedades principalmente los más vulnerables, al tener una creciente concentración en diversas etapas de la industria, destacando la producción de gas natural y crecientes déficit públicos asociados al efecto de decisiones poco comerciales. El análisis econométrico ha concluido que: “el predominio del bloque de acciones propiedad del Estado tiene un efecto negativo sobre las características de desempeño, y su incremento está asociado a un aumento de la carga de la deuda de las empresas”. Las empresas estatales son de las más endeudadas del mundo, sobresaliendo Pemex y otras latinas, los resultados muestran que las compañías petroleras internacionales superaron a las petroleras nacionales en una clara atracción de valor, mientras que el valor combinado de las primeras aumentó en un promedio del 9% desde 2013, el valor de las principales empresas estatales petroleras cayó un 15% e incluso más año tras año. La excesiva burocracia determinista deteriora el potencial de crecimiento, a través de la redistribución de ingresos y las ineficiencias del sector público. El creciente poder de sindicatos y su asociación con grupos extremos políticos de orillas diversas ha perjudicado y vuelto inflexible el mercado laboral, con efectos en creciente desempleo principalmente para jóvenes. La reducción de las inversiones de las empresas estatales petroleras tiene como efecto directo la reducción de ingresos en las empresas de bienes y servicios petroleros OFS (Oil Field Services en inglés), vía las tarifas y por lo tanto disminuyendo el empleo neto en el sector. Típicamente las OFS generan más empleos al mismo nivel de inversión en capital que las empresas estatales petroleras, además de transferencias de tecnologías, capacidades prácticas principalmente a niveles regionales. Desde una perspectiva global, hay pocas dudas de que la inyección de política en este mercado deja a todos peor de lo que podrían estar de otra manera. Esto, debido al gran número de empresas públicas y privadas de tamaño similar, que pueden ser analizadas para explorar las diferencias entre las empresas privadas y estatales en negocios relacionados. La situación anterior no es nueva, durante las tres últimas décadas ha habido cambios sustanciales en las composiciones de los sectores y empresas estatales de los principales países petroleros del mundo, el ejemplo clásico es el caso de Rusia que podemos resumir a continuación: País Empresa Composición accionaria Rusia Rosneft Estado Ruso (50%) BP (19.75%) CEFC China Energy (14.16%) Bolsa de valores de Moscu (10.38%) Fondo Soberano de Qatar y Glencore (5.34%) Gazprom Estado Ruso (50.23%) Banco de New York Mellon (16.7%) Otros privados (33.07%) El
¿Por qué el Hidrógeno está de moda?

La crisis energética que vivimos a nivel mundial está dejando puntos a ser considerados en la ruta hacia la descarbonización. El primero y más notorio es la importancia de los combustibles fósiles en una canasta energética balanceada para las próximas décadas. El segundo es lograr una transición responsable, en donde las energías renovables alcancen la confiabilidad que se les exige y a unos costos competitivos. Y el tercero es cumplir con el gran objetivo de disminuir significativamente las emisiones acordes con los límites establecidos. Ahora bien, hablando de las no emisiones surge el hidrógeno como la gran apuesta para lograr este objetivo, el cual está clasificado con colores. El hidrógeno gris es el obtenido del gas natural, como subproducto del metano y el cual también se puede obtener como subproducto de los procesos de refinación del petróleo, con costos relativamente bajos. Por otro lado, el hidrógeno azul es el que se obtiene de la captura del C02 emitido en el proceso de generación del hidrógeno gris. Es costoso y se encuentra en etapa de desarrollo. De acuerdo con expertos, el proceso de captura está alrededor del 30% en los proyectos más avanzados. Por tanto, es claro que tanto el hidrógeno gris como el azul se obtienen de los combustibles fósiles y aquí regresamos al primer punto mencionado, la importancia de estos combustibles en la canasta energética. Ahora, el hidrógeno verde, es obtenido de la electrólisis del agua al separar el hidrógeno y liberar el oxígeno. Este no genera gases efecto de invernadero (GEI), porque la energía requerida proviene de energías renovables. Es el más costoso y se encuentra en proceso de investigación. Su eficiencia según expertos no alcanza el 50%. Sin embargo, lo que se ha visto hasta el momento es que en la búsqueda de un proceso acelerado de no emisiones se están dejando de lado opciones tales como la eficiencia energética, la reducción del consumo, la electrificación de la demanda o la reforestación. En un reciente informe del Foro Económico Mundial y Boston Consulting Group, fueron analizadas ocho industrias con las cadenas de suministro globales más intensivas en carbono, y que juntas representan un buen porcentaje de las emisiones totales de GEI en el mundo dentro de las cuales se destacan: alimentación (-25%), construcción (-10%); moda, transporte de mercancías y bienes de consumo doméstico (-5%). ¿Será que los detractores de la industria del petróleo lo tendrán claro? Pareciese que la falta de un plan estructurado y responsable de transición energética está pasando factura. Hoy más que nunca la necesidad de los combustibles fósiles se ha hecho notoria y ya se escuchan voces de posibles racionamientos de energía antes del invierno. Estamos viviendo una situación llena de contradicciones en donde se está forzando algo insostenible, para alcanzar una descarbonización con tecnologías que aún no están disponibles al nivel requerido. El hidrógeno surge como uno de los combustibles llamados a la disminución de los GEI, la pregunta es ¿en cuánto tiempo? Aún hay mucho camino por recorrer y tanto su eficiencia como sus costos competitivos son algunos de los grandes retos por alcanzar. Esperemos que esto no sea solo un tema de moda. Óscar Díaz Martínez Presidente JD Acipet.
Climate Change, Energy Coexistence And Gas

Climate change is a real threat to our planet, and if humanity does not change the appetite for industrial growth, then we should significantly reduce carbon emissions to avoid potentially harmful results for the world. However, this transformation process should not be done suddenly, it is a matter that must be fully defined in all its dimensions and impacts on the sustainability of the planet and its human, environmental and economic pillars, which are of equal value for the future. of the planet. To significantly reduce carbon emissions, there are great challenges and also the danger of rushing without planning and rigorously implementing this transition process that the market is not recognizing, and we could reach a point where the potential perfect medicine is worse than disease. Particularly when the market is targeting falsely instant renewable energy solutions. Recently, the State of California (USA), the fifth largest economy in the world, after having made the decision with great fanfare to supply the state’s energy demand with solar energy, has been forced to open five natural gas plants to abolish the Potential risk of total system blackouts, which would have very negative consequences for the entire State and its population. Therefore, if these dangers materialize, they would have very critical effects as they do not have a reliable energy basket. Talking about a sustainable energy transition goes beyond a change in the energy source and stop, in the short term, using fossil resources. The reason why the world still needs oil and gas, where total abandonment in the use of these resources cannot be claimed, is that according to the University of Oxford, for the year 2019 the consumption of oil and gas represented 30.93% and 22.67% respectively in the total available primary energy consumed, while solar, wind and hydroelectric energy generated 9.1% of the total. Regarding the future of the hydrocarbon industry, while Goldman Sachs points out that the demand for oil will grow until at least 2030, the International Monetary Fund assures that it will reach its peak around 2040. From this perspective, a period is an estimated transition from liquid fuels to only gas, which could last many more years as renewable energies mature in their technical, environmental and economic dimensions. Having said that, the quote from the US Energy Information Administration stating that liquid fuels will account for roughly 35% of total US energy consumption in 2050, compared to 37% in 2019, is surprisingly surprising. , a very marginal decrease. The transition to renewable energy will require a very critical intensification in the extraction of rare earth metals and minerals, with real environmental and social costs that could impact the planet more lethal than current levels of CO2 emissions. This is why it is vitally important to think in the sense of energy sustainability for the world and for our country in particular, from the coexistence between hydrocarbons and renewable energy sources, and not from the elimination of one of these. Each country has very particular circumstances in its energy baskets, types of industry, challenges, risks, emissions and in its economies in general. Therefore, applying the same model of methodology and schedule for the energy transition in all countries can be as wrong as not recognizing that the energy transition has already begun and is here with all the implications that it entails. There is a very clear correlation between economic growth, primary energy consumption and increased C02 emissions. As our country continues its economic development, it is to be expected that primary energy consumption will increase and emissions will increase. Colombia already has a very clean energy matrix, since 25% of primary energy consumption comes from renewable sources such as hydroelectricity. In the world, the point of arrival for many countries is to have a cleaner energy basket as we have today in our country. According to the EIA, Colombia produces 0.25% of primary energy emissions in the world, with 0.6% of the world population. So cutting this amount in half, as many claim, could move the needle on this Global KPI a little bit, but it would substantially restrict the country’s ability to grow and develop. Colombia produces 290M Teq per year of CO2, of this amount, 30% comes from the energy sector, the other 70% comes from other industrial sectors such as agriculture, livestock, forestry and other land uses. Ecopetrol in its recent report on energy transition and decarbonization states that, between 2010 and 2020, it has managed to reduce emissions by 8.4M Teq of CO2. The Government has committed to reducing 170M Teq per year of CO2 by 2030, compared to almost 291M Teq of CO2 per year in Colombia in 2020, and does not clearly establish how it will get there. The questions would be: In what way will we grow as a country with respect to 2020? What will be the impacts on national sustainability to achieve it? Will we apply the same type of emission reduction measures that are thought to be applied in the Colombian hydrocarbon industry in all other sectors of the country? It is critical that the energy industry participate in this discussion, because this sector is a fundamental pillar for the growth of the national economy, and also, it is the main protagonist of sustainable energy coexistence towards a better future for Colombia. Therefore, we must consciously and responsibly safeguard and accompany the current energy transition. It is clear then that, for many years, hydrocarbons will be a large part of the energy basket worldwide, that the sector is and will be the protagonist of the energy transition and that gas will be the longest-lived hydrocarbon in this transition, not only because of its characteristics. current, but because of this being also the raw material for a clean fuel with a high energy capacity such as hydrogen. In the world, proven gas reserves are 6,642 trillion cubic feet (TPC). The Middle East being made up of Iran, Iraq, Israel, Kuwait, Oman, Qatar, Saudi Arabia, Syria,
Acipet Rechaza Los Atentados Contra La Infraestructura Petrolera

Bogotá, 15 de octubre de 2021. La Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos – Acipet, rechaza los ataques a la infraestructura petrolera del país. En menos de dos meses el oleoducto la Cira Infantas, en el departamento de Santander, ha sufrido ataques con explosivos perpetrados por terceros. Acipet se solidariza con las comunidades afectadas y con Ecopetrol, luego de los actos con explosivos a las líneas de oleoducto registrados en la vía que de Barrancabermeja conduce a Bucaramanga, que ocasionaron el derrame de petróleo e incendios y hace un llamado respetuoso a las autoridades para que se investiguen prontamente los hechos y se judicialice a los causantes en pro de los derechos de todos los involucrados. Este tipo de atentados pone en peligro la sostenibilidad nacional, pues arremete contra la integridad de las personas, el medio ambiente y los bienes públicos del país. Además, genera pérdidas económicas significativas, de las cuales somos partícipes todos los colombianos. Este tipo de acciones va en contravía de todo el esfuerzo de un país por salir adelante de las crisis económica y social que nos han aquejado últimamente. Es imperativo proteger la vida de las personas y las comunidades, es por lo que reiteramos el esfuerzo integrado que debemos realizar entre la Industria, los gremios, la academia, las comunidades, el gobierno nacional y todos los colombianos, con el fin de seguir avanzando decididamente en la reactivación económica y social del país en esta etapa de post pandemia Junta Directiva y Dirección Ejecutiva Acipet Conoce más sobre esta noticia
¿Qué es la transición energética?

Hay dos palabras: transición energética, las cuales no han dejado de pronunciarse en la última década. Sin embargo, ¿realmente tenemos claro cuál es su significado y en qué contexto se utiliza? La transición energética es “un cambio estructural a largo plazo en los sistemas energéticos”, a lo cual también se le conoce como descarbonización del sistema energético. Esta segunda definición es muy clara e involucra una variable que juega un papel muy importante y es el largo plazo. Sin embargo, las transiciones no se dan de la noche a la mañana y requieren de un modelo estructurado. La primera transición energética data del siglo XIII con el reemplazo de la leña por el carbón, necesidad que se da por temas económicos. Hoy en día, el tema en los medios de comunicación es la escasez de gas en Europa y como consecuencia el aumento en los precios del carbón y del petróleo. Esto no es ninguna sorpresa, más cuando los países desarrollados han expresado su voluntad de migrar hacia energías renovables, con metas restantes para la reducción de la huella de carbono. El problema, es que para ellos su apuesta no ha considerado planes alternativos, que permitan cubrir sus necesidades. Era más que obvio que la demanda de energía post-pandemia sería muy fuerte y hoy observamos que, el mercado no se ha podido adaptar a esta condición. La oferta no es suficiente y países como Holanda han pensado en reabrir uno de sus campos de gas, cerrado por su lineamiento de migrar hacia otras fuentes de energía para suplir la demanda. Hasta hace poco, el campo de gas más grande en Europa “Groningen” se cerraría por completo para 2023. Sin embargo, con la situación del sector energético europeo este campo sigue siendo necesario, dado que la actual crisis podría tener graves consecuencias para las economías de la Unión Europea. Esto no es más que una muestra de la falta de realismo de los países desarrollados en cuanto a los riesgos de una transición energética. Ahora, el precio del gas a nivel mundial aumentará la demanda del carbón y del petróleo en el invierno. Un cambio de gas a petróleo, más la recuperación continua de su demanda mundial, hacen que se pronostiquen precios de US$80 e incluso US$90 este invierno, y quizás US$100 por barril a fines de 2022. Con respecto al carbón, se espera un precio promedio de US$190 por tonelada de la referencia de Newcastle en Asia, para el último trimestre del año. Como la geopolítica juega un papel determinante, si la tendencia alcista de los precios continúa, la reunión mensual de la Opep+ podría aliviar los recortes a partir de noviembre en unos 400.000 bpd por mes buscando una estabilización. De toda esta situación, Rusia se ha posicionado muy bien y con movimientos estratégicos tiene el poder y los recursos para ser determinante en esta mini crisis energética. Todo cambio es posible, pero requiere ajustarse a las condiciones del entorno. ¿Acaso ya se olvidó lo ocurrido en Texas a finales de febrero de este año?, como dice una frase del poeta George Santayana: “Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo”. Es el momento entonces de poner en práctica lo aprendido y no forzar a que en el corto plazo suceda lo que no está diseñado para que así sea. Óscar Díaz Martínez Presidente de la Junta Directiva de Acipet Conoce nuestra columna de opinión aquí
A $8,6 billones llegará déficit de Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles – La Republica

El saldo negativo estaría $2,9 billones por encima del previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Los precios podrían aumentar Partiendo de que el Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Fepc) es un mecanismo que busca dar equilibrio a los precios internos de los comburentes, dada la diferencia entre el ingreso del productor local y el precio de paridad, el repunte de los precios internacionales del petróleo y el aumento global en el costo de los combustibles, generarían un déficit de hasta $8,6 billones para 2021, según los cálculos de Conficolombiana. Este fondo fue creado en 2007 con miras a reducir la volatilidad de los precios de los combustibles al consumidor final. De esta forma, con la cotización por encima de los US$80 por barril, como se ha registrado en las últimas jornadas, el costo de los combustibles líquidos comercializados en Colombia podría registrar alza en las siguientes semanas. Pese a que Colombia es un país productor, el aumento se explicaría por las altas cotizaciones y la volatilidad del crudo, lo cual obligaría al mecanismo a pagar un excedente mayor en el mercado interno. Y teniendo en cuenta el estimado de US$63 por barril por parte del Ministerio de Hacienda, el déficit estaría $2,9 billones por encima de lo previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, que prevé $5,7 billones. El director de investigaciones económicas de Corficolombiana, José Ignacio López, explicó que la apreciación del tipo de cambio en la moneda compensaría, hasta cierto punto, la valorización en los precios del crudo y de los combustibles. “Ya se dio un primer ajuste de los precios en este semestre. Estamos calculando que, frente a presiones adicionales, se produciría un déficit importante no solo para 2021, sino para 2022”, explicó el investigador. Así, pese a ser el aumento de precios del crudo una buena noticia desde el punto de vista fiscal, lo cierto es que este mecanismo podría verse comprometido por su saldo negativo. No obstante, el Ministerio de Minas y Energía afirmó que de no existir el Fepc, durante septiembre los consumidores habrían tenido que pagar hasta $2.900 adicionales en el caso de la gasolina corriente y $3.300 para el escenario del diésel. Al respecto, Juan Carlos Vélez, presidente de Fendipetróleo, apuntó que las pocas variaciones en los precios durante el primer semestre fueron resultado del esfuerzo fiscal de entregar $850.000 millones cada mes. Luis Guillermo Acosta, director ejecutivo de Acipet, cuestionó hasta cuándo podrá efectuarse esta protección a la volatilidad, pues si los precios del petróleo continúan al alza, “habrá un momento en el tiempo donde no va a quedar de otra que incrementar los precios de la gasolina en Colombia y a todo lo que eso conlleva”, dijo. En esto coincidió con Juan Pablo Fernández, analista del sector de hidrocarburos, quien agregó que con seguridad habrá déficit contable en el Fepc, por lo que el MinHacienda y MinEnergía deberían, además del manejo de la tasas de interés, contar con proyecciones de transferencias de Ecopetrol, que recibe gran cantidad de recursos del Fondo, y que con mayores utilidades permitiría no trasladar el impacto. Por su parte, el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, aseguró que los precios internacionales muy seguramente van a causar un déficit mucho mayor. A pesar de esto, puntualizó en que los incrementos autorizados no pueden sobrepasar 3% para la gasolina y 2.8% para el diésel. Colombia importa entre 30.000 y 40.000 barriles de combustible diarios De acuerdo con fuentes de Ecopetrol, diariamente ingresan entre 30.000 y 40.000 barriles de combustible líquido al país, lo que se traduce en importaciones de hasta 1,2 millones de barriles al mes. Teniendo en cuenta este escenario, hasta 2019, el Fepc distó del objetivo para el cual fue diseñado, por lo que en su momento fue más similar a una figura de subsidio. Así, relacionado con este punto, cabe rescatar que el ingreso al productor es el principal componente en la estructura de precios de combustibles. Conoce más en: La Republica
Acipet rechaza los atentados contra la infraestructura petrolera

Bogotá, 14 de septiembre La Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos – Acipet, rechazó los ataques a la infraestructura petrolera del país. La entidad se solidarizó con Ecopetrol y las comunidades afectadas, luego de los dos actos con explosivos a las líneas de oleoducto registrados en Barrancabermeja, que ocasionó el derrame de petróleo y dos incendios. Reiteró el llamado a la reactivación sostenible de la industria de hidrocarburos nacional, pilar fundamental de la economía de Colombia, para la generación de bienestar y prosperidad colectiva de todos para lograr un mejor futuro para país. Como se ha expresado en diversas oportunidades, la reactivación del sector requiere de un esfuerzo integrado entre la Industria, los gremios, la academia, las comunidades, el gobierno nacional y todos los colombianos. Señala la ACIPET. Este tipo de atentados pone en peligro la sostenibilidad nacional, pues atenta contra la integridad de las personas y el medio ambiente. Además, genera pérdidas económicas significativas, de las cuales somos partícipes los colombianos. Este tipo de acciones va en contravía de todo el esfuerzo de un país por salir adelante de las crisis que nos han aquejado últimamente, afirma los directivos de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos