Cambio climático, coexistencia energética y gas

El cambio climático es una amenaza real para nuestro planeta, y si la humanidad no cambia el apetito por el crecimiento industrial, deberíamos entonces reducir significativamente las emisiones de carbono para evitar resultados potencialmente dañinos para el mundo.  No obstante, este proceso de transformación no debe hacerse de forma súbita, es un asunto que debe estar plenamente definido en todas sus dimensiones e impactos en la sostenibilidad del planeta y sus pilares humano, ambiental y económico, que son de igual valor para el futuro del planeta. Para reducir significativamente las emisiones de carbono, existen grandes desafíos y también el peligro de precipitarnos sin planear e implementar de forma rigurosa este proceso de transición que el mercado no está reconociendo, y podríamos llegar a un punto en el que la potencial medicina perfecta sea peor que la enfermedad.  Particularmente, cuando el mercado apunta a soluciones de energía renovable falsamente instantáneas. Recientemente, el Estado de California (EUA), la quinta economía del mundo, luego de haber tomado la decisión con bombos y platillos de suplir la demanda energética estatal mediante energía solar, se ha visto forzado a abrir cinco plantas de gas natural para abolir el riesgo potencial de apagones totales del sistema, que tendrían consecuencias muy negativas para todo el Estado y su población.  Así pues, de materializarse estos peligros tendrían efectos muy críticos al no tener una canasta energética confiable. Hablar de una transición energética sostenible va más allá de un cambio en la fuente de energía y dejar, en el corto plazo, de usar los recursos fósiles.  La razón por la cual el mundo aún necesita del petróleo y gas, donde no se puede pretender el abandono total en el uso de estos recursos, es que de acuerdo con la Universidad de Oxford, para el año 2019 el consumo de petróleo y gas representó el 30.93% y 22.67% respectivamente en el total de la energía primaria disponible consumida, mientras que la energía solar, eólica, hidroeléctrica generaron el 9.1% del total.   En lo que respecta al futuro de la industria de hidrocarburos, mientras Goldman Sachs señala que la demanda de petróleo crecerá hasta al menos el 2030, el Fondo Monetario Internacional asegura que alcanzará su punto máximo alrededor del 2040.  Desde esta perspectiva, se estima un período de transición de combustibles líquidos a sólo gas, que podría durar muchos años más mientras las energías renovables maduran en sus dimensiones técnicas, ambientales  y económicas.   Habiendo dicho esto, sorprende mucho la cita de la Administración de Información de Energía de EUA, que afirma que los combustibles líquidos representarán aproximadamente el 35% del consumo total de energía de EUA en el 2050, en comparación con el 37% en 2019.  Sorpresivamente, una disminución muy marginal. La transición a la energías renovables requerirá de una intensificación muy crítica en la extracción de metales y minerales de tierras raras, con costos ambientales y sociales reales que podrían impactar el planeta en forma más letal que los actuales niveles de emisiones de CO2.  Es por esto que, es de vital importancia pensar en sentido de la sostenibilidad energética para el mundo y para nuestro país en particular, desde la coexistencia entre los hidrocarburos y las fuentes de energías renovables, y no desde la eliminación de una de estas.   Cada país tiene circunstancias muy particulares en sus canastas energéticas, tipos de industria, retos, riesgos, emisiones y en sus economías en general.  Por lo tanto, aplicar un mismo modelo de metodología y cronograma para la transición energética en todos los países puede ser tan errado como no reconocer que la transición energética ya inició y está acá con todas las implicaciones que esta conlleva.  Existe una correlación muy clara entre crecimiento económico, consumo de energía primaria y aumento de emisiones C02.  En la medida que nuestro país continúe su desarrollo económico es de esperar que aumente el consumo de energía primaria y aumenten las emisiones.  Colombia ya cuenta con una matriz energética muy limpia, pues el 25% del consumo de energía primaria viene de fuentes renovables como la hidroelectricidad. En el mundo, el punto de llegada para muchos países es tener una canasta energética más limpia como la tenemos hoy día en nuestro país.   De acuerdo con la EIA Colombia produce el 0.25% de emisiones de energía primaria en el mundo, con 0.6% de la población mundial.  Así que, reducir este monto a la mitad, como muchos proclaman, poco podría mover la aguja de este KPI Global, pero sí restringiría sustancialmente la capacidad del país de crecer y desarrollarse.  Colombia produce 290M Teq anuales de CO2,  de este monto, el 30% proviene del sector energético, el otro 70% proviene de otros sectores industriales como la agricultura, la ganadería, la silvicultura y otros usos del suelo. Ecopetrol en su reciente reporte sobre transición energética y descarbonización afirma que, entre 2010 y 2020 ha logrado disminuir las emisiones en 8.4M Teq de CO2.  El Gobierno se comprometió a disminuir 170M Teq anuales de CO2 para el año 2030, frente a casi 291M Teq de CO2 anuales en Colombia en el 2020, y no establece claramente cómo se va a llegar allá.   Las preguntas serían: ¿De qué manera creceremos como país con respecto al 2020? ¿Cuáles serán los impactos en la sostenibilidad nacional para lograrlo? ¿Aplicaremos el mismo tipo de medidas de reducción de emisiones que se piensan aplicar en la industria de hidrocarburos colombiana en todos los otros sectores del país?    Es crítico que la industria energética participe en esta discusión, debido a que este sector es un pilar fundamental para el crecimiento de la economía nacional, y además, es el protagonista principal de la coexistencia energética sostenible hacia un mejor futuro para Colombia.  Por lo tanto, debemos salvaguardar y acompañar de manera consciente y responsable la transición energética actual. Está claro entonces que, por muchos años los hidrocarburos serán gran parte de la canasta energética a nivel mundial, que el sector es y será protagonista de la transición energética y que el gas será el hidrocarburo más longevo en esta

Viviendo el presente

El calentamiento global es una realidad de nuestro presente, y de manera responsable estamos saludando el futuro con las acciones correspondientes para mitigar este impacto. En todo problema se identifican oportunidades, y es aquí en donde la migración hacia energías con menor impacto en la huella de carbono es una meta estratégica en las compañías del sector de hidrocarburos. Quienes no consideren acciones que redunden en la descarbonización de su industria, poco a poco irán perdiendo espacio y mercado importante.  Para dar un ejemplo, China es quizás hoy en día quien cuenta con la mayor cantidad de autos eléctricos en circulación a nivel mundial. En 2019 vendieron 1,2 millones, más unidades que en el resto del mundo, donde se registraron 1,05 millones; y es a la vez es un gran exportador de paneles solares. Sin embargo, esto no significa que sus minas de carbón, fuente de generación de energía, vayan a ser cerradas. El desafío es cómo se logra la adaptación a un nuevo entorno, sin dejar de ser un jugador importante y supliendo sus necesidades internas. China, como gran importador de petróleo y experto en transformar materia prima en productos de exportación, es consciente que el no estar comprometido con la huella de carbono le cerrará muchas puertas, y es que representan el 30% de todas las emisiones mundiales, con más de 10.065 millones de toneladas de CO2 emitido y con el ostentoso compromiso de cero emisiones al 2060. Esto mismo aplica a cualquier país en vía de desarrollo, en donde el impacto en el calentamiento global es muy bajo, pero que, si no se demuestran compromisos y acciones concretas, vendrán bastantes problemas para mantener o consolidar los negocios internacionales que soportan las economías. Tal es el caso de Colombia, que de acuerdo con la EIA, produce el 0.25% de emisiones de energía primaria en el mundo, con 0.6% de la población mundial.  Así que, reducir este monto a la mitad poco podría mover la aguja de este KPI Global. La tecnología jugará un rol muy importante en todas las iniciativas para alcanzar la descarbonización. Como lo indica Daniel Yergin en su libro “The New Map”, la industria automotriz está sometida a un gran reto: vehículos a gasolina mejorada V.S vehículos eléctricos. Hay que vivir el presente y afrontar los retos que este nos depara, premisa que deben entender aquellos que culpan a los combustibles fósiles de todos los males y que reclaman acciones inmediatas. Todo proceso de transformación requiere de un plan estructurado en donde todas las variables sean consideradas, valoradas, y se cuente con planes de mitigación, en donde aplique. La tecnología seguirá dando grandes saltos, pero la invitación es a vivir el presente. Los carros eléctricos requieren de energía y esta proviene de los combustibles fósiles, de las hidroeléctricas y ahora de otras fuentes renovables. Estas últimas requieren de perfeccionamiento, surtir su curva de aprendizaje y garantizar la confiabilidad, a su vez la canasta energética requiere ser balanceada y para esto hay que invertir en investigación y desarrollo, y estos recursos se obtendrán en buena medida de los combustibles fósiles. Al final, es todo un ciclo que combina tecnología con modelos de negocio y cuyo objetivo es capturar mercado. Óscar Díaz Martínez Presidente de la Junta Directiva Acipet.

En Acipet cambiamos nuestro eslogan, ahora, “Somos Coexistencia Energética Sostenible”

En Acipet estamos evolucionando de forma consciente y sostenible, es por lo que queremos ser relevantes ante los nuevos retos del sector energético, trazando junto con nuestra Junta Directiva y nuestros asociados el camino hacia la coexistencia energética sostenible.  Cambiamos nuestro eslogan, y ahora, “Somos Coexistencia Energética Sostenible”.  Nuestro reto es avanzar en coherencia con las dinámicas del sector y las exigencias actuales en sostenibilidad a nivel global, de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por la Organización de Naciones Unidas. En Acipet emprendemos un nuevo camino en aras de garantizar la sostenibilidad de la Asociación, el bienestar de nuestros asociados y el crecimiento del sector energético, que se ha transformado al igual que nosotros.  En Acipet, “Somos Coexistencia Energética Sostenible”. Junta Directiva de Acipet 2021-2022

Vaso medio lleno o medio vacío

Después de la polémica por la compra de ISA por parte de Ecopetrol en 14,23 billones de pesos para la adquisición del 51,4%, dos temas han de tenerse en cuenta para un análisis objetivo de esta transacción: lo referente al ámbito comercial y su efecto en las finanzas del Estado; y la estrategia de Ecopetrol hacia su proyecto de descarbonización. El primer tema y quizás el más debatido, es el endeudamiento con el cual la estatal ha procedido, dejando poco espacio para continuar con la exploración en busca de incrementar sus reservas de hidrocarburos. El país en la última década ha disminuido de forma significativa este programa, de acuerdo con Campetrol, en lo que va del año se han perforado únicamente 12 pozos, incluyendo a Ecopetrol y todas las empresas que tienen actividad en el país. En cuanto a la autosuficiencia energética, se requiere el reemplazo de las reservas que se consumen al año con la producción de petróleo y gas, y una de las formas de lograrlo es con actividad exploratoria, precisamente para el hallazgo de nuevos yacimientos. El concepto es muy simple: si lo miramos desde el abastecimiento básico en nuestros hogares, lo que se toma de la despensa se debe reemplazar, de lo contrario las existencias se agotarán. El segundo tema es la integración vertical, que busca la estatal a lo largo de toda la cadena de valor del ciclo energético, tal como lo ha venido haciendo principalmente con el petróleo. Ahora, uno de los segmentos que más valor agregado le han adicionado a Ecopetrol fue la creación de Cenit en el 2013 y con lo que se da la integración del sistema de transporte por ductos a lo largo del territorio nacional (Ocensa, Oleoducto de Llanos, Bicenterio y Oleoducto de Colombia).  Lo anterior es relevante dado que, con la compra de ISA, Ecopetrol busca ocupar un espacio bien posicionado en el transporte de energía. Si con Cenit fue necesario una consolidación, con ISA el camino está muy bien recorrido. Se podría decir entonces que Cenit es al transporte de hidrocarburos como ISA al transporte de energía.          Ahora lo que viene es que Ecopetrol siga trabajando con sus proyectos de generación a través de otras fuentes de energía como la solar o la eólica, las cuáles ya están en marcha, más todo lo relacionado con el hidrógeno como materia prima de otras formas no dependientes de los combustibles fósiles, todas ellas que podrían correlacionarse con el “upstream”. Si bien es cierto que no realizar actividad exploratoria es preocupante por la autosuficiencia energética, que no ha sido fácil de mantener. Por otro lado, es una noticia alentadora seguir avanzando con una estrategia en la transición hacia renovables y otras fuentes de energía, y cuyo único fin es migrar hacia la descarbonización, teniendo en cuenta que la meta de Ecopetrol al 2050 es llegar a cero emisiones netas. Lo peor que le puede pasar a una empresa como Ecopetrol es dejar pasar el tiempo y las oportunidades. Incrementar la actividad exploratoria es una necesidad del presente y con ISA se cristaliza una buena oportunidad mirando al futuro. El vaso se seguirá mirando medio lleno o medio vacío, lo cual es y seguirá siendo parte de nuestra naturaleza humana. Óscar Díaz Martínez Presidente de la Junta Directiva de Acipet

Gas: combustible de transición

El Gobierno Nacional con la Ley 2128 del 4 de agosto de 2021 sigue dando cumplimiento a su hoja de ruta contemplada en el Plan Energético Nacional 2020-2050. Esta Ley que promueve el abastecimiento, la confiabilidad y cobertura del gas combustible en el país, está alineada con la premisa que el gas es el combustible de la transición hacia renovables y otras fuentes de energía.  De acuerdo con el Dane, cerca de 2 millones de personas en Colombia utilizan leña como fuente primaria de energía, debido a que las zonas a que pertenecen no están conectadas a una infraestructura de suministro de gas. Por tanto, se busca dar el cubrimiento correspondiente mediante alianzas con la industria privada, para llevar el gas distribuido por cilindros (GLP) a estos puntos de difícil acceso. Como complemento, se otorgarán subsidios hasta del 50% para el estrato 1 y del 40% para el estrato 2. En ese sentido, La Ley también busca que aquellas regiones no interconectadas a la red nacional y que generan energía con diésel, realicen la transición mediante la identificación de soluciones sostenibles.  Uno de los principales objetivos de la Ley es la Declaratoria de Interés Nacional y Estratégico de la masificación del gas natural, por lo que se deberán implementar políticas públicas que garanticen en los próximos 10 años que al menos un 30% de la nueva flota vehicular y al menos el 30% del transporte de carga, haya migrado hacia el gas natural. Es así como exoneración del pico y placa o del día sin carro, pago de impuestos no mayor al 1% del valor comercial de los vehículos, descuento del 30% en la revisión técnico-mecánica y descuento del 10% en el seguro obligatorio (SOAT), son entre otros, los beneficios que se otorgan. Como el sector de exploración y producción de hidrocarburos no se podía dejar de lado, se promueve la integración de los hallazgos de gas costa afuera a los sistemas de transporte existentes. Para esto, la Comisión de Regulación de Energía y Gas deberá realizar una actualización de las tarifas de transporte de gas. En conclusión, el mensaje del Gobierno Nacional con esta Ley es su convencimiento y alineamiento con la necesidad de balancear la canasta energética, tal como lo ha establecido en su Plan Energético Nacional. Para esto, y utilizando el gas como el combustible de la transición, se busca: (i) dejar la leña como medio de generación de energía en los hogares más vulnerables, (ii) llevar el gas natural, en este caso el GLP, hacia las zonas más remotas del país, (iii) identificar e implementar los proyectos para el reemplazo del diésel por gas en la generación de energía en aquellas regiones no conectadas al Sistema Nacional, (iv) la creación de políticas públicas que permitan que al menos el 30% de la nueva flota vehicular funcionen a gas y (v) la integración de los hallazgos de gas costa afuera con los sistemas de trasporte existentes. Lo anterior es muestra que los combustibles fósiles seguirán siendo el eje de la canasta energética para los próximos años, y de los cuales se obtendrán un gran porcentaje de los recursos que financiarán la transición hacia renovables y otras fuentes de energía, tema muy de moda en estos tiempos. Es aquí en donde se ratifica al gas como el combustible de la transición. Óscar Díaz Martínez Presidente de la Junta Directiva de Acipet

Hidrocarburos: Ecuador vs. Colombia… ¡que inicie el Juego!

En diferentes oportunidades hemos hecho un llamado para la reactivación y crecimiento de la industria de hidrocarburos colombiana, mediante un esfuerzo integrado para maximizar la producción existente e incrementar considerablemente nuestras reservas de hidrocarburos.  Todo esto es siempre de vital importancia para la Nación, y más aún en la actualidad que tenemos unas altas cotizaciones del petróleo, que nos abren la oportunidad de recuperar la industria y potenciar la economía del país con beneficios colectivos significativos para todos. Es por lo que una estrategia importante es dar un vistazo a la actividad petrolera de nuestros países vecinos, con el ánimo de imitar y mejorar lo bueno, o estudiar las curvas de aprendizaje. Tal es el caso de Ecuador, donde la nueva política petrolera anunciada por el gobierno del Presidente Lasso, da un paso adelante para estimular su reactivación, apuntándole a un crecimiento significativo de la misma. Lo anterior, sustentado en cuatro pilares donde se establecen nuevos marcos regulatorios que provean seguridad jurídica; atracción de inversiones con licitaciones, delegación de operaciones a la iniciativa privada, proyectos de mejora y modernización del sistema de transporte; mejorar la eficiencia de Petroecuador y mayor transparencia. Mientras que Ecuador cuenta con una extensión de 256,370 km2, Colombia tiene 1,141,748 km2.  Ecuador tiene más de 17.5 millones de habitantes, mientras que la población de Colombia es de más de 50 millones. El PIB ecuatoriano tuvo un crecimiento en el año 2019 de 0.012%, entretanto que el colombiano fue de 3.28%.  La Pandemia impactó el PIB de Ecuador y lo redujo en el 2020 a -7.75% con respecto al año anterior, mientras que en Colombia el PIB del 2020 disminuyó hasta a -6.84%.  Se espera que Ecuador reporte un PIB de 2.8% a fin de año, mientras que los pronósticos para Colombia son entre 4.5% y 6.5% para el 2021. De acuerdo con el gobierno ecuatoriano, las reservas 1P de Ecuador a diciembre 2020 fueron de 1,300 Millones de barriles y 385 GPC de gas, mientras que Colombia reportó 1,816 millones de barriles y 2,949 GPC de gas.  Lo que significa 7.1 años de autosuficiencia para Ecuador en líquidos y 19.7 años en gas, mientras que para Colombia se habla de una autosuficiencia de 6.3 años en líquidos y 7.7 años en gas.  La producción diaria promedio de hidrocarburos en Ecuador fue de 479,000 bpd para el año 2020 y 10.66 MPCD de gas, mientras que estas mismas variables en Colombia fueron de 781,000 bpd promedio y 1,041 MPCD promedio para el 2020. Cabe resaltar que, empresas como Gran Tierra manejan 24 bloques (8 en producción y 16 en exploración) en Colombia y en Ecuador tiene operación con tres bloques; Geopark a su vez tiene 8 bloques (1 en producción y 7 en exploración) en Colombia y el Bloque Espejo en Ecuador; y por su parte Frontera tiene 25 bloques (11 en producción y 14 en exploración) en el país y en el país vecino tiene el bloque Perico. Ecuador y Colombia tienen muchas similitudes al igual que diferencias en sus industrias de hidrocarburos, en sus políticas, ideologías y economías en general, y el ritmo en que se mueven las decisiones estratégicas en cada país es diferente.  Cuando Ecuador tomó la decisión de ejecutar un plan de infraestructuras y vías 4G, lo hizo y en forma contundente.  En Colombia aún estamos pensando muchas cosas y resolviendo conflictos internos para materializar este importantísimo proyecto de nuestro plan estratégico como país. Ahora, estas son decisiones que afectan a todo un país y son multifactoriales, pero Ecuador nos lleva ventaja en la forma de tomar decisiones estratégicas y en la ejecución oportuna de las mismas.  Por eso, después de renovar su política petrolera, Ecuador le apunta a doblar su producción y reservas actuales en cinco años.  Hay una alta probabilidad que Ecuador lo logre y lleve su producción a 1 millón de bpd y sus reservas de hidrocarburos líquidos a 2,600 millones de barriles.   ¿Podríamos nosotros hacer lo mismo como país?  ¿Apuntar a 1.5 de millones de bpd de producción hidrocarburos líquidos y unas reservas de 3,600 millones de barriles? Para alcanzar esta meta es necesario que en Colombia encaminemos esfuerzos efectivos, las cifras del Ministerio de Minas y Energía son alarmantes, donde señalan que la producción promedio de petróleo durante del primer semestre del 2021 fue de 729,952 barriles. Este resultado denota una caída del 10.2 % frente al mismo periodo de 2020, cuando se tuvo una producción de 812,927 barriles día y estábamos enfrentando la crisis por la pandemia.  Como país urge el apalancamiento del sector energético como un compromiso nacional. Si queremos proyectarnos al igual que Ecuador o mejor aún, lo que no podemos continuar haciendo en Colombia es avanzar como un país donde priman los intereses particulares por encima de los colectivos; en donde la  propiedad privada es de mayor importancia a la de las instituciones o empresas que trabajan por el bien colectivo y sostenible; en donde cada toma de decisiones tiene tantos focos que es imposible unificar o por lo menos en un tiempo apropiado para cada proyecto; en donde cada diálogo comienza en posiciones a años luz de distancia (como propósito estratégico), para luego perpetuar este hasta que ya todo sea simplemente procrastinar, o el resultado final acordado ya sea irrelevante e inoportuno para el problema planteado originalmente. Aprendamos lo que tengamos que aprender de Ecuador, nuestro vecino, aliado estratégico y competidor.  Una vez más nos urge integrarnos como país y lograr una concertación estratégica muy ágil entre el Gobierno, las empresas, los gremios, las comunidades y todos los grupos de interés de la industria de hidrocarburos, para que de esta manera aprovechemos las oportunidades de las actuales altas cotizaciones y poder así sacar avante a la industria energética y a Colombia en forma sostenible, buscando un futuro mejor para todos como país. Luis Guillermo Acosta Director Ejecutivo de Acipet

No somos Groenlandia

Nos encontramos en la mitad del año y las mismas noticias, que siguen siendo parte de los titulares que escuchamos y leemos por lo menos desde el tercer mes del año. La variación del Covid-19 generando preocupación en la mayoría de los países, el aumento en los precios del petróleo como consecuencia de la apertura de los mercados debido a un plan de vacunación masivo, el acuerdo de los países de la OPEP+ para controlar la producción e ir disminuyendo los recortes poco a poco buscando estabilizar oferta y demanda, y el anuncio de algunas economías de dejar atrás la exploración y producción de combustibles fósiles para migrar hacia energías renovables. La entrada del verano en Europa y Estados Unidos ha permitido que el turismo se reactive, como consecuencia la demanda de combustibles ha aumentado. En La Florida, EE. UU., el precio de la gasolina por galón supera los U$3.00 y en algunos casos llega a los U$3.50. Menciono esta información debido a que ya hay quejas de la población por este costo elevado. Hasta aquí, todo normal con el tema de los titulares. Ahora, escuchando al presidente de los EE. UU.  sorprende bastante que algo más del 50% de la población solo esté vacunada. En este caso, la desinformación es protagonista y un buen número de ciudadanos se niegan a hacerlo por todo lo que circula en redes sociales. En contraste, nuestro país, considerado en vía de desarrollo, vive uno de los momentos más difíciles y clamando a gritos contar con más dosis, debiendo resignarnos a los esfuerzos del gobierno y a su propio ritmo para proteger a la población. Por otro lado, Groenlandia, con una población de 56.000 habitantes y el 90% de su actividad económica fundamentada en la pesca, y que busca independizarse totalmente de Dinamarca ha manifestado que dejará de lado la exploración de combustibles fósiles para enfocarse en renovables. Las noticias hacen referencia a la intención de migrar hacia energías verdes, pero al ver los argumentos es claro que su economía no depende del petróleo (solo tiene recursos que aún no han sido explotados, 18 billones de aceite y 148 trillones de pies cúbicos de gas). Además, las compañías de E&P no están interesadas en desarrollar esos recursos por sus altos costos de extracción y producción. El tema podría decirse es más económico que de principios o convicción genuina. Dando una mirada a nuestro país, pareciera que lo que estamos viviendo son los efectos colaterales de la desinformación. La migración hacia renovables, manifiestan ciertos grupos de interés, debe darse “ahora”, cuando ni siquiera las grandes economías están preparadas para dar el salto. Por su parte, los Yacimientos No Convencionales y la gran oportunidad que tiene el país para extender su autosuficiencia energética, no es ajena a esta desinformación. No somos Groenlandia, ni mucho menos Finlandia o Dinamarca. Ojalá entendamos que nuestras necesidades son diferentes a la de estos países, que debemos trabajar al unísono para balancear nuestra canasta energética, que la coexistencia entre las diferentes fuentes de energía serán el eje fundamental de las próximas décadas y que la desinformación, si no la manejamos apropiadamente, será una de los grandes obstáculos para lograr una transición responsable. Óscar Díaz Martínez Presidente de la Junta Directiva

Coexistencia Energética Sostenible

El mundo actual nos exige un compromiso alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), donde exista un futuro para el cual el presente debe ser lo suficientemente fuerte para generar valor perdurable en sus tres pilares fundamentales: el ser humano, el medio ambiente y la economía, con la aplicación de los principios rectores empresariales y de derechos humanos (Pacto Mundial ONU). Por lo que es necesario pensar la sostenibilidad energética para el país desde la coexistencia entre los hidrocarburos y las fuentes de energía renovables y no desde la eliminación de una de estas. Hablar de una transición energética sostenible va más allá de un cambio en la fuente de energía y dejar, en el corto plazo, de usar los recursos fósiles. La razón por la cual el mundo aún necesita del petróleo y gas, donde no se puede pretender el abandono total en el uso de estos recursos, es que de acuerdo con la Universidad de Oxford para el año 2019 el consumo de petróleo y gas representó el 30.93% y 22.67% respectivamente en el total de la energía primaria disponible consumida, mientras que la energía solar, eólica, hidroeléctrica generaron el 9.1% del total. La transición a sistemas energéticos que impliquen una menor generación de emisiones de CO2 se debe realizar, y es una realidad inaplazable en donde las compañías extractivas están llamadas a liderar la coexistencia. Sin embargo, este camino necesita de la responsabilidad y compromiso de todos los involucrados en la producción, transferencia, consumo y transformación de energía. Se requiere una migración ordenada en donde el aumento de la demanda por energía sea en mayor medida compensada con energías renovables y se mantenga la producción de fuentes no renovables bajo un criterio estricto de emisiones cero teniendo como base los ODS y el Acuerdo de París. El Gobierno Nacional se ha alineado a estos Objetivos y para el 2022, la meta es llegar a una capacidad instalada de 2,500 megavatios (MW) en proyectos de energías renovables no convencionales, y para finales de 2021 se estiman alcanzar 1,000 MW. De este modo, la participación de las energías renovables en la matriz energética pasará de 12% a 14% en el transcurso de los siguientes 18 meses, una meta ostentosa, teniendo en cuenta que hace dos años esta proporción correspondía solo a 1%. En los últimos dos años, la capacidad instalada de los proyectos de energías renovables aumentó siete veces, pasando de 28.2 MW en 2018 a 224.47 MW en el primer semestre de 2021, por medio de 33 proyectos de generación. Para fortalecer la matriz, el Ministerio de Minas espera realizar una nueva subasta de energías renovables antes de noviembre y así poner en marcha más de 80 proyectos eólicos en La Guajira, que incluye poner en operación el primer parque eólico en este mismo departamento. Es evidente que el Gobierno y la industria están aunando esfuerzos para que el sector energético de Colombia sea sostenible, teniendo como base la coexistencia energética. El impulso de proyectos en yacimientos no convencionales, recobro mejorado, yacimientos costa afuera, parques solares, turbinas eólicas, entre otros, son una muestra del dinamismo y la capacidad que tiene el país de diversificación teniendo como norte la sostenibilidad. Luis Guillermo Acosta Director Ejecutivo Acipet

Acipet exalta la labor de Alfonso Navarro como director ejecutivo durante su gestión

Bogotá, D.C. 1 de julio de 2021. La Asociación Colombia de Ingenieros de Petróleos (Acipet) agradece y exalta la exitosa labor desempeñada por el ingeniero Alfonso Navarro Mercado como Director Ejecutivo durante dos años de gestión. “Trabajamos de la mano con el grupo de compañeros de Acipet, a quienes agradezco de manera individual por su apoyo irrestricto, sus ideas y enseñanzas, que permitieron que lográramos muchos de los objetivos propuestos. Además del respaldo a todas las iniciativas, mejoras y procesos que se ejecutaron. De la misma forma, agradezco las guías y consejos que recibí de asociados que me daban su apoyo y recomendaciones, siempre en pro de lo mejor para Acipet”, destacó el ingeniero Navarro. El ingeniero Navarro agradeció a la Junta Directiva del periodo 2019-2020, con la cual trabajó y vivió la experiencia de ser parte de un gremio consolidado como el de los Ingenieros de Petróleos,  siempre visualizando el cambio de manera gradual en pro del buen ejercicio de la profesión y fortaleciendo a la Asociación en su labor como Cuerpo Técnico Consultivo del Gobierno Nacional, con las diferentes actividades realizadas; de la misma manera agradeció a la actual Junta, 2021-2022, deseándoles éxitos en el resto de su periodo. Acipet agradece al ingeniero Navarro su gestión responsable y exitosa, donde fueron logrados los objetivos trazados por la Junta Directiva, como lo es la de recertificación ISO, la estructuración del equipo del equipo de trabajo, el manejo del portafolio de productos y servicios, los programas de apoyo a los asociados en épocas de crisis, para lograr el posicionamiento y visibilidad de la Asociación, entre otros logros, son muestra de la exitosa labor la cual Acipet reconoce. En su lugar como Director Ejecutivo ingresó el ingeniero Luis Guillermo Acosta.

Luis Guillermo Acosta, new CEO of the Colombian Association of Petroleum Engineers

Bogota, D.C, June 18, 2021. The Colombian Association of Petroleum Engineers (Acipet) welcomes Luis Guillermo Acosta, the new CEO.  Mr. Acosta has a multicultural background, with more than 30 years of practical experience in E&P (onshore-offshore) in the hydrocarbon industry, 18 of these in multinationals such as BP and Schlumberger, and 8 years in Multilatinas such as Petrolatina and Gran Tierra Energy. Mr. Acosta is a Petroleum Engineer from the University of America, has a Master’s degree in Petroleum Engineering from the University of Alberta, an MBA from the Polytechnic University of Catalonia, a Certification Diploma in Corporate Governance from Inalde, and four Postgraduate Degrees from two universities in the United States. Acosta’s vision focuses on the sustainable growth and transformation of the triple corporate values (human, environmental and economic) through the strategic direction of projects and the promotion of new technologies.  As the new CEO, his humanistic leadership focuses on adding value to Acipet and its Associates, generating new business opportunities, forging strategic alliances, and developing sustainable technological solutions. “Acipet and the industry come from two consecutive crises added to the effects of the pandemics, which represents a great challenge because we must strengthen the Association and its Associates for the moment we are living.  Similarly, it is important to transform Acipet for the future, where there is huge uncertainty, but there is strength and hope.  We are going to continue contributing to the renewal and growth of the sector, tracing the path towards energy coexistence” highlighted Acosta. In addition, Mr. Acosta held positions as Chief Executive Officer (CEO) of Kanuck Petroleum Integrated (KPI), Deputy Chief Operating Officer (COO), and Deputy Country Manager (CM) of Gran Tierra Energy, as well as Chief Operating Officer (COO) of Petrolatina Energy Limited.  During his career, he was responsible for the turn-around of Petrolatina through exploration, drilling, development, recovery, growth, and maximization of the company’s hydrocarbon production and reserves safely and sustainably. Mr. Acosta is making the handover with Alfonso Navarro, who was in charge of the position for the last two years.  Acipet thanks and recognizes the work of the Engineer Navarro during all this time.

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