Los números detrás de las reservas de Ecopetrol

Por: Oscar Ferney Rincón, director ejecutivo de ACIPET Que en 2025 el Grupo Ecopetrol incorpore 300 millones de barriles de petróleo equivalente (MBPE) en reservas probadas (1P) constituye un resultado positivo. Esta incorporación permitió un incremento de 2,69 % en las reservas de la compañía, al pasar de 1.893 MBPE en 2024 a 1.944 MBPE en 2025. Con una producción anual total de 248 millones de barriles equivalentes (MBE), el Índice de Reposición de Reservas (IRR) se ubicó en 1,21; es decir, por cada barril de petróleo equivalente (BPE) producido, se incorporaron 1,21 BPE en reservas. Adicionalmente, la vida media de reservas alcanzó 7,8 años: 8,2 años en crudo y 6,3 años en gas. A continuación, se analizan en detalle estos resultados para ambos segmentos, con base en la información publicada por el Grupo Ecopetrol en sus comunicados de información relevante y reportes trimestrales. Los pilares Según el reporte publicado el 19 de febrero por el Ecopetrol, bajo el criterio SEC – Recobro Mejorado se incorporaron 142,6 MBPE, asociados principalmente a proyectos en campos ubicados en el departamento del Meta, como Castilla, Chichimene y Akacías, entre otros. Adicionalmente, se sumaron 40,8 MBPE por concepto de Revisiones, resultado de una combinación de factores que amplían el límite económico de los campos y/o optimizan las curvas de producción, generando incrementos en el factor de recobro (FR). Entre estos factores se incluyen menores tasas de declinación, optimizaciones de costos y mejores desempeños productivos en proyectos en ejecución. En conjunto, estos dos conceptos representaron el 61,13% del total de reservas incorporadas en 2025. En 2024, los mismos componentes aportaron cerca del 70% de los 244 MBE de reservas 1P adicionadas, consolidándose como ejes centrales dentro de la estrategia de incorporación de reservas. Reservas de Crudo en Colombia De acuerdo con el informe presentado por Ecopetrol, las reservas probadas (1P) de crudo en los campos del país alcanzaron 1.497 MBPE, lo que representa un incremento de 133 MBPE (9,75 %) frente al cierre de 2024. Este resultado obedeció principalmente a aportes asociados a los conceptos SEC – Recobro Mejorado y SEC- Revisiones. Dentro de este último concepto se incluyó acuerdos contractuales con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que —según lo reportado por la compañía— representaron 100 MBPE. Al descontar estos 100 MBPE, la incorporación orgánica de crudo sería de 33 MBPE. En consecuencia, orgánicamente no solo se compensaron las reservas producidas en 2025, sino que se generó un incremento neto en el volumen final de reservas. Esto implica que el Índice de Reposición de Reservas (IRR) de crudo en el país fue superior a 1, en un contexto en el que el precio de referencia utilizado para el cálculo de reservas 2025 disminuyó 14 %, al pasar de 80 a 69 USD/Bbl. Reservas de gas en Colombia Las reservas probadas (1P) de gas en el país continúan disminuyendo a una tasa cercana al 18 % anual, lo que indica que el volumen producido no está siendo compensado con nuevas incorporaciones, de hecho, se reportó una desincorporación de 14.7 MBPE. Es decir que en términos netos, el balance fue negativo: más que incorporarse nuevas reservas de gas, se presentó una disminución en el volumen total disponible al cierre del año. Lo anterior ocurre a pesar de que las cifras reportadas de producción de gas en 2025 muestran una disminución de la declinación, que denotan mejores declinaciones, asociado a los campos de Pauto y Floreña en el Casanare y los campos Chuchupa y Ballena en la Guajira. Además, se adelantaron esfuerzos orgánicos mediante campañas de WOs (workovers) en los campos del Valle Medio y los Llanos, así como estimulaciones con la implementación de nuevas tecnologías en pozo (espumas) y actividades de perforación, como el Floreña 16 (que produjo 30 mscfd). Sin embargo, estas acciones no fueron suficientes para mitigar las declinaciones presentadas en otros campos. Para 2026 se ha anunciado que se planea ejecutar la perforación de cuatro pozos de desarrollo en el piedemonte y cuatro pozos exploratorios de manera directa o con socios, incluyendo uno offshore. En cuanto a las reservas del proyecto Sirius, su incorporación solo será posible una vez se obtenga la licencia ambiental y la compañía adopte la Decisión Final de Inversión (FID). Estos hitos son requisitos exigidos por los certificadores de reservas para mover recursos contingentes a reservas probadas. Reservas en el exterior En Estados Unidos, las reservas del grupo —que incluyen las filiales Ecopetrol America, con operaciones en el Golfo de México, y Permian, con activos en la cuenca del Permian — registraron una disminución de 21 MBPE, equivalente al 10 %. En este caso, las incorporaciones no compensaron el nivel de producción del periodo, por lo que el Índice de Reposición de Reservas (IRR) se ubicó por debajo de 1. Dado que se tienen reservas probadas, es decir que en estos activos hay proyectos y curvas base que son técnicas y económicamente rentables, se espera la divulgación detallada de resultados para evaluar el desempeño por activo y por tipo de fluido. En 2025 no se incorporaron reservas del proyecto Gato Do Mato en Brasil, las cuales se esperarían sean incorporadas en 2026 – 2027. Incorporación inorgánica El Grupo Ecopetrol informó que el 33 % de las reservas probadas (1P) incorporadas en 2025 —equivalentes a 100 MBPE— obedecieron a “…acuerdos contractuales con la ANH”. De este total, “…95,8 MBPE correspondieron a la titulación de regalías de crudo en los campos Activo Castilla, Akacías, Caño Sur Este, Chichimene, Rubiales y Yariguí-Cantagallo, y 4,5 MBPE a derechos económicos en Tello–La Jagua”, según lo reportado por la compañía. La ley que habilita Si bien lo deseable es que la totalidad de las reservas producidas se repongan mediante gestión orgánica del negocio, es preciso mencionar que también forma parte de la responsabilidad empresarial la administración integral de los activos. Esto comprende la gestión contractual con la ANH y con socios estratégicos, así como decisiones de adquisición o desinversión. Todas estas acciones hacen parte de la gestión del portafolio y del manejo permanente de
Petróleo para la transición

Por Martha Villarreal Pava, presidente de la Junta Directiva de la Acipet En el debate sobre el futuro energético del país es fundamental partir de un hecho ineludible: sin hidrocarburos no hay transición energética posible. En la canasta energética del país, este sector es el principal motor económico y financiero, que permite avanzar hacia una matriz diversificada, confiable y sostenible. La Agencia Internacional de Energía recientemente señaló que la demanda global de gas natural registró el mayor crecimiento entre los combustibles fósiles en 2024, consolidándose como el energético de transición clave para reducir emisiones y respaldar la expansión de energías renovables variables como la solar y la eólica. Esta tendencia confirma que el gas natural, dadas sus menores emisiones frente al carbón, juega un papel estratégico como respaldo para una matriz energética que se vuelve cada vez más dependiente de fuentes intermitentes. Entre 2020 y 2024, en Colombia, el sector de hidrocarburos representó el 31% de las exportaciones totales, garantizando el ingreso de divisas y equilibrando la balanza de pagos; aportó alrededor del 15% de la Inversión Extranjera Directa (IED), fortaleciendo la competitividad y el empleo de calidad; también contribuyó con cerca del 9% de los ingresos corrientes del Gobierno Nacional (2019-2023), recursos fundamentales para financiar programas sociales, infraestructura y parte de los mismos proyectos de energías renovables no convencionales. Estos datos, reflejan que la producción responsable de hidrocarburos no sólo mantiene la estabilidad macroeconómica, sino que también apalanca la transición energética. En Acipet consideramos que la transición energética es una transformación continua que requiere planificación técnica, financiamiento sólido y una diversificación paulatina de la matriz energética. También cabe destacar el impacto del sector en la cadena de valor nacional: más de 360.000 empleos directos e indirectos dependen hoy de la industria de Oil & Gas, con salarios competitivos y una alta inversión en formación técnica, innovación y transferencia tecnológica. Defender esta industria responsable, que ha avanzado en estándares ambientales, en la reducción de emisiones y en el desarrollo de proyectos híbridos (por ejemplo, autogeneración renovable en campos petroleros), es también apostar por un tejido empresarial robusto y social que dinamiza las regiones productoras. En conclusión, sin hidrocarburos no hay transición energética. Sin sus recursos fiscales, sin su capacidad de inversión y sin su respaldo técnico, la ruta hacia una economía baja en carbono quedaría incompleta y financieramente inviable. Reafirmamos que la producción responsable de hidrocarburos no es un freno, sino el puente que permitirá que Colombia avance hacia un futuro más limpio, más seguro y fiscalmente sostenible.
COMENTARIOS AL INFORME DEL MINISTERIO DE MINAS Y ENERGÍA

“Con más pozos exploratorios y la firma de nuevos contratos de exploración se podrían cumplir los deseos del Ministerio de Minas y Energía manifiestos en “El Informe” de diciembre 2022, aún más ahora, cuando se conocen las reservas del 2022” “El Informe” del MME titulado “BALANCE DE CONTRATOS DE HIDROCARBUROS Y RECURSOS DISPONIBLES PARA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA JUSTA” de diciembre 13 de 2022, desató una gran controversia porque daba a entender que el país tenía suficientes RESERVAS de petróleo y gas que le aseguraban la autosuficiencia en materia de hidrocarburos y, por consiguiente, los recursos necesarios para llevar a cabo una “transición energética justa” y sostenible, sin la firma de nuevos contratos de exploración petrolera. En el análisis técnico y académico de “El Informe”, en el capítulo 2 se presentan las condiciones contractuales para la exploración y explotación de hidrocarburos del Contrato de Asociación diseñado por ECOPETROL desde su designación como administrador de los recursos de hidrocarburos del país según el Decreto 2310 de 1974. Igualmente, se señalan los términos del nuevo Contrato de Concesión diseñado por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) a partir de su designación como nuevo administrador del recurso según lo establecido en la Ley 756 del 2002. En el Capítulo 3, se presenta una relación de los contratos de exploración y explotación vigentes al mes de noviembre del 2022, con un total de 381 contratos, de los cuales 331 fueron firmados por la AHN y 49 firmados y administrados por ECOPETROL; el contrato faltante es uno de la antigua concesión que aún se encuentra vigente. Cabe precisar que de estos contratos hay 35 suspendidos, 18 de ellos por “conflictividad social”, 10 por “orden público” y 4 por “trámite ambiental”; adicionalmente, se tienen 63 contratos en trámites de terminación. Vale la pena anotar que, de estos 331 contratos se encuentran en ejecución 273, de los cuales 127 cuentan con áreas para la exploración, es decir que, si cada uno de estos contratos tiene la obligación de perforar dos pozos exploratorios y asumiendo seis años para la etapa exploratoria, se perforarían 254 pozos en los próximos seis años, para un total 42 pozos por año. Sin embargo, teniendo en cuenta la baja prospectividad o éxito exploratorio del país mostrado en los últimos años, este bajo número de pozos y con la decisión del gobierno de no firmar nuevos contratos de exploración, la seguridad energética del país se vería seriamente comprometida. El principal desacierto de “El Informe” se configura en este mismo capítulo, punto 3.2.2, donde se incorporan volúmenes de hidrocarburos como reservas de los posibles hallazgos en las operaciones de los contratos en ejecución al establecer que:[1] “3.2.2. Incorporación de volúmenes por contratos en ejecución De desarrollarse con éxito las etapas contractuales, los proyectos en ejecución, tanto en etapas de exploración como de producción, tienen la probabilidad de aportar: Para petróleo: Para gas natural Es de mencionar que las reservas probadas tienen un componente de incertidumbre para su comercialización y los recursos tienen mayor riesgo e incertidumbre para que entren a desarrollarse como probables comerciales.” Para hacer claridad sobre el desacierto en esta parte de “El Informe”, debemos tener en cuenta que: Ejemplo de este tipo de recursos fueron los descubrimientos de crudo pesado en Puerto Gaitán (Meta) en los años 70´s que, por ser un crudo pesado, la falta de infraestructura de transporte y con precios internacionales del petróleo bajos, se consideró que su explotación no era económica. Sólo cuando el precio del petróleo subió por arriba de los $100 dólares/barril, su explotación fue económica y así se transformaron en reservas probadas. Otros ejemplos de este tipo de recursos son el gas y petróleo de las Lutitas que requieren de la técnica del fracturamiento hidráulico, que como es del conocimiento público, no ha sido posible adelantar este tipo de proyectos. Así mismo, el desarrollo y la explotación de los descubrimientos de gas natural en el Mar Caribe colombiano requieren la perforación adicional de pozos de extensión para establecer los volúmenes reales de gas en los yacimientos, la instalación de las facilidades de producción, la construcción del gasoducto submarino, y lo más importante, determinar las posibilidades de un aumento en la demanda ya sea local o para la exportación y así, poder determinar su viabilidad económica. Al respecto, existen al menos ocho estudios sobre el potencial de recursos de petróleo y gas en las cuencas sedimentarias del país, uno de ellos, lo desarrolló la Universidad Industrial de Santander (UIS) para la ANH en abril del 2009, determinando un potencial total de recursos de 99,68 billones de barriles de petróleo (BBP) en el escenario promedio del 50% y en yacimientos convencionales.[3] Así mismo, un proyecto exploratorio recomendado por el Departamento de Geología de una empresa petrolera pertenece a este tipo de recursos. La polémica sobre el informe del Ministerio de Minas y Energía al convertir en reservas probadas unos volúmenes estimados de recursos contingentes y prospectivos como se indica en las Figuras 6, 7 y 8, inducen al lector a interpretar que el país tiene suficientes reservas para mantener una autosuficiencia, sin la firma de nuevos contratos de exploración. En la Figura 6 de “El Informe” y que se denomina: “Probable incorporación de recursos y reservas en relación con las reservas probadas para el 2021” (resaltado fuera de texto), se incorporan como “reservas probadas” de petróleo las dos primeras columnas que totalizan los 2.033 MBL (MBL = Millones de Barriles).[4] Esta probable adición de reservas 1P como se indica la Figura 6 más las reservas, estas si probadas, al 31 de diciembre de 2021 de 2.039 MBL totalizan 4.072 MBL que dividido por la producción del año 2021 de 269 MBL resultarían en R/P de 15,1 años que llevaría la autosuficiencia hasta el año 2036. Sobre la incorporación de reservas de gas natural, en la Figura 7 se les incorporan a las reservas probadas al 31 de diciembre del 2021 un volumen adicional de 3.028 GPC (Giga Pies Cúbicos) para un total de 6.192 GPC con una
¿Existe certidumbre y optimismo para la industria de los hidrocarburos en Colombia?

Tuvimos la oportunidad de participar en el evento de premiación del Empresario del Año, organizado por el diario La República desde el año 2003, el pasado 8 de marzo en la ciudad de Bogotá, en donde se da un reconocimiento al sector productivo de Colombia y la excelencia de sus líderes empresariales. A este evento atienden algunos de los más importantes empresarios del país, miembros del gobierno nacional, medios de comunicación, gremios y la academia. En el marco de esta celebración, cuyo objetivo, además del reconocimiento empresarial, era brindar un mensaje de optimismo a los diferentes sectores económicos del país, tuvimos la oportunidad de escuchar el discurso del ministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña, y como Sector de Hidrocarburos, este nos dejó una gran preocupación… En su discurso el ministro inicia muy positivamente diciendo que, a pesar de que el país se encuentra en una transformación política y social, es necesaria toda la riqueza empresarial para darle a Colombia un futuro sostenible. No obstante, asegura que, como país, debemos acelerar la transición energética y, por ende, abandonar lo más pronto posible la utilización de combustibles fósiles por la seria preocupación del impacto ambiental de estos a nivel mundial. Desafortunadamente el ministro en su intervención no menciona que como país aportamos únicamente el 0.2% del dióxido de carbono y el 0.5% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) global y que, si Colombia eliminara por completo todas sus emisiones, el aporte al mundo sería mínimo o casi inexistente, es decir, que prácticamente no moveríamos la aguja de emisiones globales. Al contrario de lo que asegura el ministro, lo que más contamina en Colombia no es el sector energético que se atribuyen un 17%, es la deforestación que genera el 56% de la emisiones nacionales, la cual, una de sus principales causas es la siembra de cultivos ilícitos y la minería ilegal a manos de grupos armados al margen de la ley, a los cuáles hoy el Gobierno propone indultos y beneficios, mientras que, a la Industria, que es pilar fundamental de la economía colombiana, es castigada aumentando su tributación, restringiendo su crecimiento (exploración) con miras a acelerar su desaparición. En su discurso tampoco menciona que solo el sector de hidrocarburos en el 2022 contribuyó con $61 billones de pesos entre impuestos y regalías a las cuentas de la nación, que el sector minero energético es responsable de más del 45% de la inversión extranjera y más del 40% de las exportaciones totales. Si el sector minero energético desapareciera de la economía nacional, generaría un efecto nefasto, pues el impacto no solo sería en la industria de petróleo, gas y carbón, sino también en los demás sectores económicos del país y en los bolsillos de todos los colombianos. De igual manera aumentarían aún más nuestros índices de pobreza (actualmente 21 millones de ciudadanos en condiciones de pobreza y 8 millones de estos en pobreza extrema). El ministro nos habló de la certidumbre y la seguridad jurídica e institucional que se le daría al sector económico. Sin embargo, la Industria de los Hidrocarburos no encuentra ninguna certidumbre, luego de que, en las últimas semanas, Emerald Energy fue atacada, saqueada e incendiada, poniendo en riesgo la integridad de toda la fuerza laboral, el medio ambiente y toda la infraestructura de la compañía, dejando como resultado 2 personas fallecidas, 78 policías y 6 civiles secuestrados. Así mismo, en los 40 días de bloqueo de la zona por parte de la comunidad, Colombia dejó de recibir $2,600 millones de pesos de regalías, de los cuales $650 millones de pesos iban a ser destinados a San Vicente del Caguán. Y en el caso particular de el ataque terrorista a Ecopetrol en Barrancabermeja (atentado número once desde 2021), se derramaron 300 barriles de petróleo causando un daño significativo al medio ambiente. Todo esto sumado a la disminución del 33% de inversión extranjera para el 2023 de compañías operadoras petroleras diferentes a Ecopetrol (ACP, febrero 2023). Entonces, ¿cuál certidumbre? ¿cuál optimismo? Es importante resaltar que la transición energética, para que sea sostenible y justa, no se puede hacer de tajo. Debe ser planificada, informada y con datos exactos y veraces. Los efectos de una descarbonización acelerada para el país son más nefastos que nuestras mínimas emisiones al cambio climático global, por lo cual mantener la coexistencia de nuestras fuentes de energía es primordial para el futuro sostenible de Colombia a medida que avanzamos en nuestra transición energética en el tiempo apropiado que esta requiere, sin poner el riesgo el desarrollo socioeconómico nacional. Es por esto que se debe seguir aprovechando las fuentes de energía primaria de Colombia (petróleo, gas y carbón), continuando con la exploración y producción de estos y enfatizando en la importancia del gas, pues este es el combustible de la transición para la generación de energía con menos emisiones. Desde los sectores de hidrocarburos y minería, estamos comprometidos con la transición energética sostenible y justa e invitamos al Gobierno Nacional a que se siente con la Industria para construir juntos la mejor hoja de ruta energética para el país con información, datos, ciencia e ingeniería. Luis Guillermo Acosta, Director Ejecutivo Acipet
Los Combustibles Fósiles, ¿es o no es el dilema en nuestra economía?

Una de las leyes de la física nos dice que toda acción tiene su reacción y no es un secreto que el paso de los gasoductos propiedad de Rusia por Ucrania y la intención de este último de formar parte de la OTAN ha sido el “florero de Llorente” que, como consecuencia, ha desencadenado en este conflicto bélico, absurdo de por sí en estos tiempos modernos. A esto, y como consecuencia de las sanciones internacionales impuestas a Rusia, este en retaliación, ha cortado el suministro de gas y por ende los países de la Unión Europea han entrado en una crisis energética. De otro lado, las grandes potencias en su afán de apostarle a las energías más limpias (en temas de descarbonización) han forzado una conversión casi inmediata dejando de lado una transición que es vital para asegurar cumplir con el objetivo propuesto. El resultado está lejos de ser el esperado y las consecuencias no se han hecho esperar. Mirando este escenario y buscando entender lo que sucede en nuestro país, como preámbulo a unas elecciones para presidente de la nación, la situación se vuelve más compleja cuando la desinformación es el medio populista para ganar adeptos. Descarbonizar las fuentes de energía como lo quieren hacer los países desarrollados no debería tener objeción alguna, es un planteamiento respetable y por qué no, de alguna forma responsable. Infortunadamente un planteamiento de este tipo con sus implicaciones en los recursos del Estado, sin un ejercicio juicioso que lo soporte, no es más que un discurso que, como muchos otros, pasarán al olvido. Nuestra economía, y como ya lo han expresado grandes conocedores del tema por los diferentes medios hablados y escritos, depende de los combustibles fósiles. Se requiere balancear la canasta energética del país, por supuesto, se hace necesario no ser tan dependientes de este tipo de combustibles, claro que sí, pero pretender que los combustibles minero-energéticos que son la base de la matriz en mención desaparezcan de la noche a la mañana y sin un plan riguroso y cumplible, esto la verdad es algo totalmente sin sentido. El turismo y el agro, por nombrar dos de los posibles grandes contribuyentes para dejar de lado el petróleo, el gas y el carbón, requieren de infraestructura, de tecnología, de capacitación, pero, ¿de dónde saldrán estos recursos? Si en la cuenta bancaria solo se retira y no se consigna llegará un momento en que se estará en rojo y por supuesto la crisis no se hará esperar. Es aquí en donde nuevamente se propondrá la necesidad de incrementar el recaudo, y si el foco son las grandes compañías que son quienes generan el impulso a la economía, estas, tarde o temprano terminarán partiendo hacia otros países con mejores condiciones. De otro lado, suena algo paradójico que los países que no poseen reservas de hidrocarburos, sean los que públicamente anuncien con bombos y platillos su paso hacia las energías más verdes. Como algunos colegas han mencionado, es como si en Colombia se prohibiera esquiar, para la conservación de los nevados, cuando el porcentaje que realiza esta práctica quizás sea la mínima expresión. Dejar de lado lo que nos está generando ingresos legalmente, y no por la vía de la ilegalidad generando muertes y miseria como se viene expresando en discursos públicos, es darnos un tiro en el pie y más cuando no existe un modelo estructurado que garantice el reemplazo de estos ingresos. Los grandes sueños hay que convertirlos en realidad con el desarrollo de proyectos bien estructurados y cumplibles, de lo contrario no serán más que sueños. La transición que se viene hablando a nivel mundial requerirá de un par de décadas, pero no para desaparecer los combustibles fósiles de la ecuación sino para balancear las fuentes de las diferentes energías. Esta transición no es negociable y si no, regresemos al comienzo de este artículo en donde Europa y el mismo Estados Unidos están sufriendo las consecuencias con precios del gas por las nubes y como efecto colateral los precios del petróleo y el del carbón, todo esto por forzar algo que para muchos es una moda y para otros una necesidad. Una acción muy utilizada en nuestra industria cuando se presentan desviaciones es la captura de las lecciones aprendidas. Si pretendemos dar el paso, lo debemos hacer de la manera correcta. El camino no es otro que el generar un programa estructurado y validado por los diferentes grupos de interés. Todo lo que tenga el tinte personal debe dejarse de lado, lo único que debe primar es lo colectivo y esto las nuevas generaciones lo reconocerán. Para finalizar, solo nos queda esperar que las decisiones sean las apropiadas. El país le debe bastante a los recursos minero-energéticos. Muy seguramente existirán espacios de revisión y mejor aprovechamiento, lo cierto es que son la base de nuestra economía y esto no lo podemos negar. El equilibrio no se puede afectar simplemente sumando y restando, es aquí en donde cualquier iniciativa que se identifique requiere ser analizada y muy bien sustentada, de lo contrario, los resultados pueden ser desastrosos y enderezar el rumbo sería bastante complicado. Los modelos económicos de probar y esperar a ver qué pasa no funcionan y es por esto que debemos aprender de la experiencia de otros. Por tanto, los combustibles fósiles no son el dilema de nuestra economía, la transición hacia otras fuentes de energía si lo es, dado que se requiere de un esfuerzo conjunto muy bien diseñado para alcanzar los objetivos propuestos.
Un tiro en el pie

A mediados de enero el ingeniero de petróleos Diego Fernando Lozano, quien se encontraba trabajando como responsable de la operación en el pozo T-888K, en la zona de influencia del municipio de Tibú en Norte de Santander, fue privado de su libertad y después de más de 20 días en esta situación fue liberado. Y de otro lado, no dejan de ser extraños los ataques a la infraestructura petrolera o todo lo que tenga relación con la misma. Es lamentable e invita a la reflexión el por qué aquellos que defienden sus intereses políticos y están en contra de esta industria, no se pronuncian de ninguna forma respecto de estos hechos que van en contra de los ideales que promueven. Por un lado, la famosa frase de “todos somos iguales” y “merecemos los mismos derechos”, y por el otro, no a los combustibles fósiles responsables del calentamiento global. Con respecto a lo primero, el privar a una persona de la libertad y más a quien está cumpliendo con sus obligaciones, no tiene calificativo alguno, es degradante. Y de lo segundo, ¿acaso los derrames generados por estos ataques con contaminación de suelos y fuentes de agua son noticias falsas de los medios? De la misma forma, algunas agremiaciones, en lugar de pronunciarse ante estos hechos, prefirieron hacer honor a la famosa frase “ser políticamente correctos”, cuando lo que se necesitaba era unir varias voces de protesta. Y es que el ser ingeniero de petróleos se ha convertido en un tema de moda, pero por causa de todas las acciones que se han tomado en contra de la profesión, que como consecuencia han redundado en falta de oportunidades. Con el Decreto Ley 1668 se promueve la contratación del 100% del personal no calificado de las áreas de influencia en donde se tenga actividad petrolera, y el 30% del personal de mano de obra considerada calificada. La consecuencia hoy en día que, a diferencia de otras profesiones, es que la única que no tiene campo de acción a nivel nacional es la ingeniería de petróleos. Un profesional del departamento del Casanare no puede laborar en otro departamento, pero alguien diría: ¿acaso los requerimientos en las zonas de influencia no se hacen extensivos a los municipios, departamentos, a nivel país, a manera de espiral, en caso de no contar con el personal competente requerido en la zona de influencia? Eso dice la teoría, pero en la práctica no funciona así. La llegada de un profesional a las regiones con las mejores competencias, no es aceptada y en su defecto los proyectos se pueden ver afectados por las manifestaciones de sus residentes a manera de chantaje. Se imaginan ustedes, si para Bogotá se emitiera una ley en el cual ninguna persona que no sea de la capital tendría derecho al trabajo, con el argumento de generar mayores oportunidades para los bogotanos. Sería lo más absurdo e iría en contra de los derechos que tiene cualquier ciudadano. La ingeniería de petróleos, una profesión amada por muchos y odiada por otros, seguirá comprometida con el aporte a la Nación para ser autosuficientes. Lograr una transición energética responsable, requiere de recursos y de una hoja de ruta a mediano y largo plazo. Quienes vienen diciendo lo contrario de seguro se retractarán. Lo que viene sucediendo en contra de la industria es realmente un tiro en el pie. Óscar Díaz Martínez Presidente de la JD de Acipet
Sostenibilidad, PPII y Yacimientos No Convencionales

El mundo actual nos exige un compromiso alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en toda su amplia definición (humana, ambiental y económica). El cambio climático es una preocupación a nivel mundial, no obstante, debemos ser muy cautos para las políticas de control climático no atenten de forma más negativa contra los países y sus habitantes que el mismo cambio climático en sí. De acuerdo con la EIA, Colombia produce el 0.25% de emisiones de energía primaria en el mundo, con 0.6% de la población mundial. Así que, reducir este monto a la mitad, como muchos proclaman, poco podría mover la aguja de este KPI Global, pero sí restringiría sustancialmente la capacidad del país de crecer y desarrollarse. Hay una relación directa entre el desarrollo de los países y las emisiones de CO2, por eso el camino hacia la transición energética es único para cada nación, una cosa es Estados Unidos o un país europeo o la China o Australia y una cosa muy diferente es Colombia. Por esto, es clave que disminuyamos las emisiones en Colombia, pero en proporciones que no afecten el desarrollo del país. No obstante, es una gran preocupación y de alta prioridad del sector de hidrocarburos en disminuir significativamente las emisiones de CO2, hasta neutralizarlas en un futuro, y en general la de gases de efecto invernadero que provienen de este. Empero como se mencionó antes, el Sector de Hidrocarburos es solamente una parte de la ecuación. Estamos en una transición energética, que significa una transformación a largo plazo de las fuentes de energía primarias de un país. El sector de hidrocarburos es protagonista de la transición energética colombiana. Este es el 75% de la canasta energética primaria del país y será el patrocinador en gran medida de las energías renovables no convencionales (diferente a energía renovable por generación hidráulica), como por ejemplo la solar y la eólica. Ahora tenemos 1,816 MBO de hidrocarburos y casi 3 TCF de gas, esto traduce en 6.3 años de autosuficiencia en hidrocarburos líquidos y 7.7 años de autosuficiencia en gas. Si no encontramos más reservas en el país, no habrá más industria de hidrocarburos en Colombia y se afectará la economía nacional y no habrá beneficios colectivos para todos los colombianos. La industria de hidrocarburos ha sido, continúa siendo y será un pilar fundamental de la economía del País. Tenemos importantes recursos en materia de carbón, petróleo y gas. Solo el sector de hidrocarburos representa aproximadamente el 5% del PIB, el 37% de exportaciones, más del 23% de inversión extranjera y el 14% de ingresos corrientes de la Nación. Lo anterior, es muestra que el sector de hidrocarburos es clave para financiar la inversión social del país. En Colombia debemos comunicar a la opinión pública en forma clara y contundente cuál ha sido el aporte de la industria de hidrocarburos a Colombia, y cuál es la importancia de la misma para combatir la pobreza en el país y lograr un mejor futuro para todos los colombianos. Para el bienio 2021-2022 se estiman unos $17.3 billones de pesos en sólo regalías generados por el sector, y de los cuales, de acuerdo con MinMinas, el 93% de estos sería destinado para la inversión en el territorio nacional. La riqueza del subsuelo combate la pobreza del suelo, de ahí la importancia de garantizar nuevas fuentes de reservas y producción e infraestructura para la industria nacional: más exploración en general, campos de gas y petróleo costa afuera, una red moderna y eficiente de gasoductos en doble vía y por supuesto, los yacimientos no convencionales (YNC). El Fracking es una de las técnicas más controversiales de los últimos tiempos, esto ha generado una serie de diálogos e iniciativas en pro y en contra de la aplicación de la técnica en Colombia. Por ello, nacen los Proyectos Piloto de Investigación Integral (PPII), que buscan hacer una evaluación técnica, ambiental y social. Esto los hace proyectos únicos en su especie y en Latinoamérica se está a la expectativa de su desarrollo como ejemplo de concertación y trabajo entre la comunidad, la industria y el Estado. Los PPII son una gran oportunidad para recopilar información científica y multidisciplinaria, para fundamentar la toma de decisiones y definir cómo se desarrollarían en forma sostenible este tipo de proyectos a futuro. Los PPII generan conocimiento y promueven la participación de todos los grupos de interés con diferentes perspectivas, que enriquecen el resultado final de un proyecto evaluado rigurosamente. Los PPII incentivan el liderazgo colectivo, participativo, riguroso y sano para poder dialogar entre todos los colombianos sobre temas críticos que nos competen a todos y que deben ser discutidos con toda la seriedad del mundo, de ahí el gran valor de la información que estos generan y el conocimiento que estos transfieren, de comprender los riesgos operacionales y cómo se mitigan estos, de ahí lo fundamental que es entender el concepto de excelencia operacional, de entender qué son operaciones seguras y sostenibles, de entender cuáles son los impactos de estos proyectos y cómo se avanza en estos, de entender el concepto de responsabilidad sostenible. Los PPII generan grandes oportunidades para que a futuro se pueda asegurar la confiabilidad energética del país, se reactive y se fortalezca la economía mediante la generación de empleos, la contratación de bienes y servicios y mediante el pago de regalías e impuestos. Con la información que se tiene en la actualidad se podría decir que la calidad de la roca en las cuencas colombianas, particularmente la del en el Valle Medio del Magdalena, es de orden superior cuando se compara con los principales “plays” en el hemisferio occidental (Eagle Ford, Woodford, Bakken, Marcelus y Vaca Muerta). Las características geoquímicas y litológicas de las rocas generadoras de hidrocarburos en Colombia indican un gran potencial de recursos de petróleo y gas para el país. El VMM adicionaría aproximadamente 70 años de autosuficiencia de gas y casi 16 años adicionales en crudo, tomando la producción del 2020. Las expectativas de descubrimientos incluyen tanto crudo como
A recoger palabras y petróleo

El inicio del año ha venido con las proyecciones de expertos sobre el precio del barril de petróleo. Morgan Stanley predijo un barril a 90 dólares para mediados de año y ahora lo eleva a 100 dólares. Por su parte, Goldman Sachs lo hizo con un precio del petróleo a 96, basado en el desbalance entre oferta y demanda, que podría llevar a los 100 dólares al finalizar el año. Como un colega me decía, la mejor receta para los precios del petróleo es sufrir una crisis con el desplome de los mismos. La razón es muy simple: cuando el precio se viene a la baja, las compañías inician recortes en sus proyectos, buscando un saneamiento financiero para pasar el temporal y como consecuencia se deja de explorar, de adicionar nuevas reservas y de contar con producción para comercializar. Cuando se viene el incremento en la demanda y dado que no hay cómo atenderla, al no contar con el volumen suficiente, los precios inician su tendencia alcista. ¿Qué pasó en nuestro país con el precio de algunos productos de la canasta familiar como consecuencia de las manifestaciones que se presentaron en 2021? Por otro lado, y es desgastante llover sobre lo mojado, lo visto con las renovables nos ha mostrado el camino para alcanzar la transición energética. El desabastecimiento de gas en Europa y su efecto colateral en los precios del petróleo, no es más que la consecuencia de hacer funcionar un proceso que hoy más que nunca requiere de tiempo y aprendizaje. Este 2022 ha comenzado de muy buena forma, con el repunte de las economías, en donde ni la nueva variante del Covid ha podido frenar el crecimiento. En lo que respecta a nuestro país, con el resultado de la Ronda Colombia 2021, las expectativas en el sector dan optimismo, por el nombre de las compañías involucradas y por la necesidad de apostarle a la exploración, para la adición de reservas. No obstante, queda el sinsabor de una estrategia basada en la acción y reacción, en lugar de ser pensada en una visión de mediano y largo plazo. Imaginemos que, en los periodos con bajos precios del petróleo, en lugar de aplazar o cancelar los proyectos, estos se ejecutaran de acuerdo con lo programado, ¿cómo sería la época de cosecha teniendo la producción de estos proyectos con los precios de crudo fortalecidos después de la crisis? La respuesta que parece obvia hoy día es difícil de encontrar. Este año muy probablemente seguirá su curso normal, donde el balance entre la oferta y la demanda gobernará los precios de los combustibles fósiles, sin dejar atrás la geopolítica, que como es el caso actual entre Rusia y Ucrania, no deja de darle el tinte novelesco a este año. Para finalizar, no olvidemos las elecciones presidenciales en el país en donde uno de los candidatos, detractor de la industria, recogerá sus palabras en esta última fase de su campaña bajo el entendimiento que contra los hechos es muy difícil confrontar con la retórica. El contar con los recursos que les permitan a las poblaciones más vulnerables salir de la pobreza debe ser uno de los objetivos de cualquier candidato a la presidencia, es por lo que no se puede desconocer lo que le aportan a la Nación los combustibles fósiles y más si las proyecciones le apuntan hacia los 100 dólares el barril.
Lo que el viento no se llevó

Hace un año después de haber cerrado un 2020 atípico, se iniciaba el 2021 lleno de esperanza y con las expectativas de una recuperación, en donde el sector de hidrocarburos no era la excepción. Después de haber tocado fondo, los analistas hacían predicciones sobre el mejor precio del petróleo, para nuestro caso, un precio entre los 45 y 50 dólares por barril era considerado como aceptable, para impulsar una economía que depende en gran medida de los combustibles fósiles. Tan así, que el presupuesto de la Nación se elaboró con 52 dólares por barril. Algunos analistas fueron mesurados y en sus mensajes eran claros en la necesidad de darle un espacio al nuevo año para observar la tendencia mundial. Vinieron las fuertes heladas en Europa y Estados Unidos, y transcurridos los dos primeros meses, en Colombia ya se hablaba con alguna propiedad de valores alrededor de los 60 dólares y su efecto positivo en las finanzas del Estado. El 2021 transcurrió con predicciones sin sentido, en donde se hacían proyecciones a muy corto plazo. En una semana el precio llegaría a los 70 u 80 dólares por barril, y en la semana siguiente se desplomaría, cuando los grandes economistas recomiendan realizar este tipo de ejercicios a un mayor periodo de tiempo. Európske platobné inovácie podľa PSD2 menia spôsob, akým ľudia investujú do online zábavy. Overené platobné brány a autentifikácia prinášajú vyššiu bezpečnosť. Portál www.tyzdenmobility.sk zdôrazňuje význam regulovaných platforiem a okamžitých platieb, ktoré zvyšujú dôveru používateľov a minimalizujú podvodné transakcie v digitálnom hernom ekosystéme. La pandemia no dejó de ser noticia y las variantes del Covid-19 fueron el pan diario de los medios; el mundo avanzó en su plan de vacunación y las economías fueron respondiendo a la reactivación. A nivel país, la industria del petróleo dejó para el segundo semestre el inicio de sus principales proyectos, en su mayoría provenientes del 2020. Lo cierto es que, el año terminó con un gran repunte de las economías y un precio de crudo cercano a los 80 dólares. Una cifra no imaginada por los analistas, pero demostrando la dependencia que se tiene de este combustible fósil. Po su parte, el gas, considerado el combustible de la transición, y con sus problemas de suministro, incrementó fuertemente su precio, hecho que generó un efecto colateral en el petróleo y el carbón. Solamente era darle tiempo al tiempo, para que los temas de oferta y demanda se balancearan. Era más que obvio que la apertura de fronteras haría que el consumo de petróleo se incrementara y fuera necesario que la OPEP+ empezase a liberar sus restricciones en producción. Vinieron anuncios populistas como el del presidente de los Estados Unidos, de liberar 50 millones de sus reservas para evitar que los precios siguiesen subiendo, cuando esta cantidad no suple más de tres y medio días de la demanda mundial. Y en nuestro caso, el anuncio de un candidato a la presidencia, que, de ser elegido, dejaría la exploración de hidrocarburos y solamente continuaría con la explotación de lo existente hasta agotar existencias. Ahora nos encontramos iniciando un nuevo año de oportunidades, con el compromiso de una transición responsable hacia energías renovables, hecho que requerirá del sector minero-energético su aporte continuo a las finanzas del Estado, para cumplir este objetivo. Los detractores de la industria irán cambiando su posición, dado que los hechos ocurridos en 2021 les han permitido entender que la razón, soportada con datos, no tiene discusión, o sino prestar atención al candidato presidencial que ha venido cambiando su discurso. Óscar Díaz Martínez Presidente Junta Directiva de Acipet
¿Transición energética o anuncios populistas?

Este noviembre como preámbulo al cierre de 2021, nos ha llegado con temas interesantes como el precio de los energéticos y la posición de los diferentes candidatos presidenciales, algunos por sus declaraciones y otros por manifestar públicamente su deseo de llegar a la Casa de Nariño. Uno de los temas que más ha generado polémica es la declaración de un precandidato de dejar de lado la industria de hidrocarburos, como su aporte a la transición energética para dejar la dependencia de estos combustibles. El precandidato menciona que su plan de gobierno considera la explotación de los recursos fósiles existentes hasta que estos se agoten e impondrá mayores impuestos a los productos textiles y otros que vengan de afuera. Referente al primer punto, al parecer ha olvidado que esta industria le representa aproximadamente el 5% del PIB, el 37% de las exportaciones, más del 23% de inversión extranjera y el 14% de ingresos corrientes de la Nación. Hechos que no se pueden desconocer especialmente cuando se requiere financiar la inversión social del país. Con respecto al segundo punto, está dejando de lado que los TLC son un medio de interacción con grandes potencias, y nosotros como país en vía de desarrollo si no nos subimos en ese “bus” quedamos por fuera en la intención de comercializar nuestros productos. En el mismo sentido de los TLC, aplican los compromisos con el cambio climático. Al no comprometernos, a pesar que el aporte del país en la huella de carbono es mínimo, con el 0.25% de emisiones de energía primaria en el mundo y el 0.6% de la población mundial según la EIA, las grandes potencias nos cerrarán las puertas. Sin embargo, la diferencia marcada y alineada con el primer punto, es que, sin recursos no es posible lograr la transición buscada. De lo anterior surgen algunas preguntas, entre ellas: ¿Cómo fortalecer una industria local que no se modernice y genere productos a precios competitivos? Se reclama a los productos que vienen de afuera competencia desleal por sus costos más bajos, pero de lo que no se habla es que es una decisión del consumidor local quien piensa en su bolsillo. No hay duda alguna que las industrias hay que hacerlas crecer para que logren satisfacer el mercado interno y a la vez quede espacio para la exportación. Pero viene la otra pregunta, ¿de dónde saldrán los recursos para impulsar las industrias locales y dejar la dependencia de los hidrocarburos? Es aquí en donde el precandidato no es claro con su discurso y deja muchos vacíos. Lo cierto es que, sin recursos no hay transformación. Forzar una transición energética a la cual aún el mundo no está preparado, traerá incrementos en el costo de energía tal como se observa hoy en día. Anuncios como el del presidente de Estados Unidos, previo al día de acción de gracias, de liberar 50 millones de barriles de sus reservas para contrarestar el precio de los energéticos no es más que una acción populista, si se tiene en cuenta que el consumo mundial diario está alrededor de los 100 millones de barriles y de estos unos 15 millones los consumen ellos. En otras palabras, los 50 millones equivalen a unos 3.3 días, hecho de por sí no generará ningún impacto y, con el invierno que se avecina es una señal de alerta de incremento de precios. Óscar Díaz Martínez Presidente de la Junta Directiva de Acipet